Los smartphones de hoy tienen funciones que damos por sentadas, y que nos parecen que llevan presentes desde siempre. Pero no es así ni mucho menos; en los inicios de la telefonía móvil, todos los recursos se ponían en optimizar las llamadas, primero con la cobertura y después con la autonomía.
Cuando la tecnología fue asentándose en ese sentido, ya había tiempo para pensar en otros “extras” y comodidades que pudieran atraer a los compradores. La vibración es una de esas funciones que hoy nos parecen de lo más normal, pero que fue una novedad en su momento. De hecho, el móvil que tuvo el honor de ser el primero de la historia con vibración integrada fue el Motorola MicroTAC Ultra Lite.
El primer móvil que vibraba
El Motorola MicroTAC Ultra Lite, presentado en 1992. Como era habitual en la época, se presentaban mejoras en la autonomía, la calidad de las llamadas y otros factores típicos de una tecnología que seguía en evolución. Pero si algo llamó la atención fue una función llamada Vibracall.

El Motorola MicroTAC Ultra Lite ofrecía una opción que permitía recibir el aviso de una llamada mediante vibración silenciosa, en lugar del timbre habitual. El usuario de entonces ya podía enterarse de que alguien nos llamaba sin que sonara el teléfono. No hacía falta mirar continuamente la pantalla ni mantener una melodía activa para detectar una llamada entrante.
Hay que tener en cuenta que en esa época, los teléfonos móviles comenzaban a poblar el mundo y las llamadas sonaban continuamente. El modelo puso encima de la mesa algo que hoy es normal, como es poder activar un método discreto de llamada entrante. El hecho de sustituir la señal sonora de las llamadas fue toda una novedad de impacto que dura hasta nuestros días.
¿Qué más tenía el dispositivo?
El aviso por vibración no era el único reclamo del Ultra Lite. Fue presentado como el teléfono móvil más ligero del mundo en aquel momento, con un peso de aproximadamente 167 gramos. Algo sorprendente en una época en la que muchos terminales seguían siendo considerados “ladrillos”.

El modelo pertenecía a la familia MicroTAC, que se había estrenado en 1989. Su diseño utilizaba una tapa abatible sobre el teclado, una solución que ayudaba a diferenciar estos terminales de los teléfonos portátiles más voluminosos de la generación anterior.
No tenía pantalla táctil ni aplicaciones como las que utilizamos ahora, ya que simplemente contaba con un teclado físico, una pequeña pantalla de matriz de puntos y una agenda que permitía guardar nombres. El dispositivo venía con una batería ligera de níquel-metal hidruro que ofrecía alrededor de 65 minutos de conversación o nueve horas en espera.

Una novedad que seguimos usando.
Ese pequeño gesto quedó grabado a fuego y todos los móviles comenzaron a integrar la vibración desde entonces. Es una de las funciones casi imprescindibles en el día a día de muchas personas que silencian sus llamadas, pero quieren saber si entra alguna llamada o notificación.
La jugada fue arriesgada, porque en 1992, lo “cool” era que te sonara el móvil y que se escuchara la clásica melodía característica. Pero Motorola optó por ofrecer una función que iba en dirección contraria, como era silenciar totalmente el teléfono. El que no arriesga no gana.










