En el mundo digital que nos rodea, hay varios términos que siempre salen a relucir. Hablamos de la nube como método de almacenamiento, pero también hablamos de los sistemas cifrados que protegen nuestros archivos. ¿Qué pasa cuando se combinan ambas cosas?
Las conversaciones que tenemos en WhatsApp con otras personas, por poner un ejemplo, están cifradas de extremo a extremo. Es decir, aunque sean interceptadas por un fallo de seguridad, serán ilegibles. La idea es similar a un almacenamiento en la nube, aunque con algunos matices que vamos a ver a continuación. No obstante, el objetivo es el mismo: proteger nuestra privacidad y, en este caso, nuestros archivos personales lo máximo posible.
Archivos cifrados en la nube
En la nube se guardan todo tipo de archivos. Hablamos de fotos personales, capturas de pantalla, documentos de trabajo y hasta copias del DNI. El problema cuando alguien vulnera nuestra privacidad es que de rebote puede estar afectando a terceros y la información que guardemos de ellos; por tanto, no solo somos nosotros los afectados.

Un almacenamiento con cifrado de extremo a extremo puede merecer mucho la pena si guardamos información sensible y queremos limitar el acceso del propio proveedor. Recordemos una vez más que cifrar es transformar información legible en datos que no pueden interpretarse sin la clave correspondiente. Hay que tener en cuenta que los principales servicios de almacenamiento en la nube nos permiten guardar archivos en sus servidores, pero no siempre ofrecen un sistema de cifrado.
¿Por qué elegir una nube cifrada?
La principal de los servicios de almacenamiento cifrado es que los archivos se protegen mediante cifrado de extremo a extremo y el proveedor no puede acceder a su contenido, siempre que el servicio esté diseñado para que solo el usuario controle las claves de cifrado. Esto los diferencia de otras plataformas que conservan dichas claves y pueden acceder a los datos en determinadas circunstancias. Un ejemplo clásico es cuando son requeridos para cumplir con solicitudes legales o simplemente para aplicar sus propias políticas de servicio.

¿Qué opciones existen y cuánto cuestan?
Proton Drive es un ejemplo de almacenamiento con cifrado de extremo a extremo integrado. Ofrece un plan gratuito de hasta 5 GB y suscripciones de pago para ampliar la capacidad. Su propuesta incluye cifrar los archivos y sus nombres antes de enviarlos a la nube. Hay otras opciones como Volafile o pCloud a las que puedes echar un vistazo.
Otra posibilidad es añadir cifrado a un almacenamiento que ya utilizas. Herramientas como Cryptomator permiten crear una carpeta protegida, llamada bóveda, que después se sincroniza mediante servicios como Google Drive, OneDrive o Dropbox. Cryptomator es gratuito para Windows y no proporciona espacio en la nube, es decir, el almacenamiento depende del servicio donde guardes la bóveda.

¿Cuándo merece la pena utilizarlo?
Si eres muy receloso de tu privacidad y tu almacenamiento incluye muchos documentos personales, de trabajo, confidenciales, etc., deberías plantearte esta opción. De hecho, no hace falta trasladar toda tu vida digital de golpe. Puedes mantener los documentos que compartes habitualmente en tu servicio actual y utilizar una nube con cifrado de extremo a extremo para los más delicados.










