Las passkeys sustituyen la contraseña por una llave guardada en el dispositivo, más cómoda y resistente al phishing. Pero si ese dispositivo desaparece, el acceso depende de cómo se hayan configurado. Te explicamos cómo asegurar la recuperación.
Una passkey es un par de claves criptográficas: la privada permanece en el teléfono u ordenador y la pública es la que introducimos en la página web o servicio en cuestión. No hay contraseña que robar, pero sí un dispositivo que puede perderse, romperse o sustituirse. Ahí surge una duda razonable: qué ocurre con las cuentas cuando el móvil ya no está. Es el mismo escenario que se plantea si pierdes el móvil con los códigos de verificación tradicionales.
La respuesta depende de dos factores: dónde se sincronicen las llaves y cuántos métodos alternativos tengas registrados. Conviene revisarlos antes de que el problema aparezca, porque la comodidad de las passkeys es real y el riesgo está en confiar todo el acceso a un único objeto.

Dónde se guardan tus passkeys
En Android e iOS, las passkeys se almacenan en el gestor de contraseñas del sistema y se sincronizan con la cuenta asociada, lo que permite recuperarlas en un dispositivo nuevo al iniciar sesión. Es el escenario más cómodo: basta con tener acceso a esa cuenta y un equipo compatible, y la sincronización hace el resto sin intervención manual.
Si las llaves se guardan solo en el dispositivo, sin sincronización, desaparecen con él. También ocurre cuando se eligen gestores de terceros sin copia de seguridad. La llave queda vinculada dispositivo en cuestión y no se transfiere a otro equipo por sí sola. En entornos corporativos ocurre algo parecido cuando la organización exige un gestor propio y bloquea el del sistema.
Algunos servicios permiten registrar varias passkeys por cuenta, una por dispositivo. Esa configuración aporta una vía de acceso alternativa y reduce el riesgo de quedarse fuera si uno de los equipos falla, se pierde o se sustituye por otro modelo. Registrar llaves en dos equipos distintos es, en la práctica, la medida más eficaz contra un bloqueo definitivo.
Cómo preparar la recuperación
Lo primero es registrar una passkey en un segundo dispositivo de confianza: el ordenador, una tableta o una llave física. Se añade desde la configuración de seguridad de cada servicio y queda disponible como alternativa en el inicio de sesión. El proceso se repite en cada cuenta relevante, como puede ser el correo, la banca, las redes sociales y el almacenamiento en la nube. Conviene empezar por el correo principal, porque desde él se recuperan casi todas las demás.
Conviene revisar además los métodos de recuperación de cada cuenta: correo alternativo, teléfono de respaldo y códigos de recuperación descargados. Sin ellos, la pérdida del dispositivo puede convertirse en un bloqueo sin salida, incluso con la llave pública registrada en el servicio. Los códigos conviene guardarlos impresos o en un lugar seguro, fuera del propio teléfono.
Por último, mantén actualizada la copia de seguridad del gestor de contraseñas y comprueba de vez en cuando que puedes iniciar sesión desde el segundo equipo. Con esas tres piezas en orden, el cambio de móvil deja de ser un riesgo. La verificación periódica, y no la confianza en la memoria, es lo que garantiza el acceso el día en que realmente haga falta.










