La ciencia y el conocimiento establecido son cimientos frágiles que pueden cambiar en cualquier momento. Lo que creemos conocer, puede ser no del todo cierto. Un ejemplo lo tenemos en nuestro Sistema Solar, en el que parece que tenemos controlado casi todo lo que ocurre, con todos los planetas alineados desde Mercurio hasta Neptuno (lo siento Plutón).
Pero muchos científicos están deseando que eso cambie. Astrónomos de todo el mundo están convencidos de que más allá de Neptuno hay otro gran planeta, al que han denominado Planeta 9. Hay muchos motivos para creer que está ahí, pero nadie lo ha visto, pese a ser teóricamente gigante, no hay ni rastro de este fantasma.
¿Existe el Planeta 9?
Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Jupiter, Saturno, Urano y Neptuno. Es algo que aprenden los niños pequeños casi poco después de hablar. Algunos más veteranos sumamos Plutón en su día, pero pasó a ser relegado un planeta enano y salió del listado oficial. Mientras tanto, continúa la búsqueda del escurridizo Planeta 9.

Desde hace años, existen ciertos indicios de que en los confines del sistema solar podría esconderse un objeto masivo todavía invisible desde la Tierra. La cuestión es que los modelos gravitatorios actuales y, sobre todo, la presencia de un gigante gaseoso como Neptuno, junto al comportamiento de varios objetos transneptunianos, ayudan a explicar ciertas anomalías que, de otro modo, resultan difíciles de justificar.
El análisis matemático sugiere que algo está “ordenando” sus trayectorias desde lejos, como si una gran masa invisible ejerciera una influencia gravitatoria persistente sobre ellos. De hecho, si echamos la vista atrás, conviene recordar que Neptuno fue descubierto casi por casualidad y fue teorizado mucho antes, cuando las perturbaciones en la órbita de Urano revelaron que debía existir otro planeta más allá.
Bases sólidas para creer en el Planeta 9
Los científicos que están a favor del Planeta 9, es decir, que están convencidos de su existencia, se apoyan en diversas simulaciones, como las realizadas por el equipo de Caltech (Instituto Tecnológico de California) y otros investigadores contemplan variables complejas como la marea galáctica, la influencia de estrellas cercanas y la interacción a largo plazo entre cuerpos pequeños y grandes en el borde del sistema solar. Pero precisamente son todas esas variables, las que hacen que el escenario se entienda mejor con el Planeta 9.

Las últimas simulaciones calculan que la región donde podría ubicarse se sitúa, según las simulaciones, entre 15 y 30 unidades astronómicas del Sol. Eso significa que la detección se hace tremendamente complicada, sobre todo porque cuando descubrimos planetas nuevos, sobre todo los extrasolares (en otras estrellas), es por variaciones en su brillo cuando pasan delante de la estrella. Es decir, nos resulta más fácil descubrir un planeta de tamaño lejano en una estrella remota a varios años luz, que un gigante oscuro dentro de nuestro propio vecindario cósmico.
¿Lo podremos descubrir algún día?
Hay esperanzas para salir de dudas. El objetivo pasa por escanear de manera concienzuda los límites de nuestro Sistema Solar. Precisamente, uno de los instrumentos que podría lograrlo está en el Observatorio Vera Rubin, que cuenta con una infraestructura llamada a transformar la cartografía del cielo profundo y a mejorar de forma decisiva la búsqueda de objetos débiles y distantes. Si realmente existe el Planeta 9, puede que este observatorio lo descubra y termine con el misterio de una vez por todas.











