De forma progresiva, los smartwatches han dejado de ser simples dispositivos en los que recibimos las notificaciones de nuestro smartphone para convertirse en nuestros mejores aliados en materia de salud. Gracias a sus sensores, podemos monitorizar diferentes parámetros y anticiparnos a posibles problemas o situaciones de riesgo, como un golpe de calor.
Durante los últimos años, los smartwatches se han convertido en un complemento que muchos de nosotros llevamos en nuestro día a día. Inicialmente, llegaron a nuestras vidas como un dispositivo adicional en el que podíamos confiar para recibir las notificaciones más importantes directamente desde nuestra muñeca y no perdernos ningún mensaje o llamada pendiente sin tener que estar constantemente pendientes del teléfono móvil. Sin embargo, de forma progresiva, su función ha ido cambiando y adaptándose a las nuevas necesidades de los usuarios.
Una de las claves de este tipo de dispositivos es la gran cantidad de sensores que incorporan. Gracias a ellos, no solo podemos medir nuestra frecuencia cardíaca o consultar algunos indicadores similares, sino que también tenemos la oportunidad de realizar un seguimiento más completo de nuestra salud y anticiparnos a posibles problemas.
Y, como no podía ser de otro modo, durante el verano una de las situaciones más habituales que debemos vigilar son los golpes de calor. Pero ¿cómo podemos utilizar nuestro smartwatch para detectar o prevenir este tipo de situaciones?

Las alertas de frecuencia cardíaca
Como ocurre con muchos trastornos relacionados con la salud, una de las claves la encontramos en la frecuencia cardíaca. Si realizamos un buen seguimiento de este parámetro, podremos adelantarnos a una gran cantidad de problemas relacionados con nuestro bienestar. La mayoría de los relojes inteligentes permiten configurar alertas que nos avisan cuando nuestra frecuencia cardíaca se encuentra por encima o por debajo de los niveles habituales.
Cuando nos encontramos en situaciones de calor excesivo, nuestro organismo necesita trabajar más para regular la temperatura corporal. Esta es la razón por la que las pulsaciones pueden aumentar respecto a lo habitual. Sin embargo, si la frecuencia cardíaca se incrementa demasiado, puede convertirse en una señal de alerta.
Podemos configurar avisos para que, cuando superemos ciertos valores establecidos, nuestro reloj nos informe de que algo podría no estar funcionando correctamente. Si además nos encontramos en un ambiente con temperaturas muy elevadas, una medida tan sencilla como trasladarnos a un lugar más fresco o con aire acondicionado puede ayudarnos a controlar mejor la temperatura de nuestro cuerpo.
Detección de emergencias
Más allá de la configuración de la frecuencia cardíaca y de los recordatorios para que nos hidratemos cada cierto tiempo, la realidad es que uno de los elementos más interesantes que incorporan los relojes inteligentes es su capacidad para detectar emergencias.
Una gran cantidad de modelos cuentan con la posibilidad de que, cuando detectan una caída y no respondemos a las vibraciones o avisos que emiten, llamen automáticamente al teléfono de emergencias y al contacto que hayamos configurado previamente.
De este modo, podremos ponernos en contacto tanto con los servicios correspondientes como con un familiar o persona de confianza que pueda ayudarnos en caso de necesidad.











