Hay un momento en el que todos los mandos acaban igual, con zonas brillantes por el uso, suciedad acumulada en los bordes de los botones y esa sensación de que ya no lucen tan bonitos como el primer día. Llegados a esta situación, puedes pensar que limpiar un gamepad parece algo sencillo, pero hacerlo mal puede acabar en botones que dejan de responder o sticks con problemas.
La buena noticia es que, si nos hace caso, se puede dejar prácticamente como nuevo sin necesidad de desmontarlo. Solo hace falta saber cómo hacerlo.
Trucos de limpieza para tu gamepad
Lo primero es lo más importante: nunca limpies el mando encendido ni recién usado. Tanto el DualSense de Sony como el mando de Xbox Controller de Microsoft, como cualquier mando de PC generan algo de calor con el uso, y eso hace que la suciedad se adhiera más.

Si quieres limpiarlo a fondo, antes de nada déjalo reposar unos minutos y, si es inalámbrico, apágalo por completo antes de empezar.
A la hora de limpiar las juntas entre los botones, lo mejor es es usar un palillo de madera envuelto ligeramente en papel de cocina. No se trata de meterlo a presión, sino de deslizarlo con suavidad por los bordes. Esto arrastra la suciedad acumulada sin rayar el plástico, algo que sí puede pasar si usas objetos metálicos o demasiado duros. Créeme cuando te digo que es sorprendente la cantidad de polvo y pelusa que sale de zonas que a simple vista parecen limpias.
Para las superficies más amplias, como los paneles táctiles o el resto del mando, el error típico es empapar un trapo y frotarlo como si no hubiera un mañana. Lo correcto es hacer justo lo contrario, es decir, usar un paño de microfibra con una mezcla muy ligera de agua y unas gotas de alcohol isopropílico, pero sin empaparlo. Si no tienes alcohol específico, mejor solo agua antes que arriesgar con productos agresivos que pueden dañar el mando de forma definitiva.
La limpieza de los sticks y puertos
Los sticks analógicos requieren especial cuidado porque son una de las partes más delicadas. Un truco que funciona muy bien es inclinar ligeramente el mando y limpiar la base del stick con bastoncillos secos primero, girándolo poco a poco.

Después, si sigue habiendo suciedad, puedes usar otro bastoncillo con una mínima cantidad de alcohol isopropílico, pero siempre sin empapar. Esto ayuda a evitar el temido “drift” provocado por acumulación de suciedad.
En las rejillas, puertos y zonas más difíciles, el aire comprimido puede ser útil, pero con matices. No conviene usarlo a corta distancia ni de forma prolongada, porque puede empujar la suciedad hacia dentro en lugar de sacarla. Lo ideal es aplicar ráfagas cortas y con cierta distancia para levantar el polvo sin desplazarlo hacia zonas internas.
Nuestro consejo es que evites desmontar el mando salvo que tengas experiencia. En su lugar, sigue los pasos que te hemos dado, ya sea usando el aire comprimido, un paño de microfibra o la mínima cantidad de alcohol isopropílico con un bastoncillo. Es lo mejor que puedes hacer si no quieres romper el mando.











