En contra de lo que puede parecer en un principio, la velocidad de nuestra red WiFi no solo depende de los megas que tengamos contratados. Intervienen muchos otros factores que pueden hacer que la velocidad se vea reducida o que no disfrutemos de la experiencia que estamos buscando.
Uno de los errores más comunes que solemos cometer los usuarios de Internet es relacionar la velocidad de nuestra conexión con la cobertura de la misma. En muchas ocasiones, es habitual pensar que tener una conexión de 500 Mbps, 1 Gbps o incluso varios gigas significa que nuestro router reúne todo lo necesario para proporcionar la máxima velocidad posible a cualquier dispositivo. Sin embargo, la realidad es que hacer el esfuerzo económico de contratar una tarifa superior no siempre se traduce en disfrutar de una mayor cobertura.
Son muchos los factores que pueden interferir a la hora de conseguir que una señal WiFi llegue de manera uniforme a todos los rincones de nuestro hogar. A continuación, te contamos cuáles son los motivos por los que tu WiFi puede funcionar mal incluso cuando tienes varios gigas contratados.

La velocidad no garantiza la cobertura
Cuando contratamos una tarifa de fibra, los gigas que estamos contratando hacen referencia a la capacidad máxima que la conexión puede ofrecernos en condiciones ideales. Sin embargo, desde el mismo momento en el que nos conectamos a una red WiFi y no a través del cable, estamos introduciendo un factor que puede limitar el rendimiento, puesto que las conexiones inalámbricas siempre son más propensas a sufrir interferencias.
Otro aspecto que debemos tener en cuenta es que, por mucha velocidad que contratemos, nuestro WiFi debe cumplir una serie de condiciones para poder ofrecernos el máximo rendimiento. En el caso de que el dispositivo sea muy antiguo, es posible que no sea capaz de aprovechar toda la velocidad disponible.
Por último, recuerda que la banda a la que nos conectamos también influye en la cobertura. La conexión de 2,4 GHz ofrece un mayor alcance, pero con una velocidad algo inferior. En cambio, la banda de 5 GHz ofrece una mayor velocidad, aunque está más expuesta a sufrir interferencias.
Las interferencias
La ubicación del router es otro aspecto muy importante que debemos tener en cuenta. En el caso de que tengamos el dispositivo dentro de un armario, esta puede ser una de las razones por las que la señal no llega con suficiente intensidad a todos los espacios de nuestra vivienda.
Al mismo tiempo, si vivimos en una vivienda en la que la cocina y el salón se encuentran muy próximos, es posible que no haya demasiada distancia entre el router y el microondas. Electrodomésticos como el microondas pueden generar interferencias que afectan a las conexiones inalámbricas, por lo que es importante evitar que estén demasiado cerca para disfrutar de una buena conexión.
Cómo solucionarlo
La mejor recomendación que podemos ofrecerte es que sigas las indicaciones del técnico que acude a tu casa para instalar el dispositivo. De este modo, te asegurarás de que el router se encuentra en una posición optimizada de acuerdo con las necesidades de tu conexión.
Además, si siempre necesitas disfrutar de la máxima velocidad, recuerda utilizar un buen cable de red en lugar de una conexión WiFi. Como ya te hemos mencionado, las conexiones inalámbricas están más expuestas a posibles interferencias, lo que puede provocar que tengas una experiencia mucho peor de la que esperabas en un primer momento.











