Hay dispositivos que dan mucho por lo poco que cuestan. Esto es muy cierto, sobre todo si tenemos en cuenta la importancia que tiene contar con una buena conexión de Internet en el hogar. En muchas casas no solo se disfruta de Internet como entretenimiento, ya que también se teletrabaja y se estudia a partes iguales. Por ese motivo, pocos pueden permitirse que la conexión no esté a la altura.
Pero la realidad es que en muchas ocasiones, el Wi-Fi no llega bien o necesitamos conectar otros dispositivos sin saber muy bien cómo hacerlo. En este sentido, después de probar repetidores y otros remedios sin resultado, un switch puede ser justo lo necesario para arreglar estos problemas de una vez. Ayuda a repartir mejor la conexión dentro de casa y a quitarle presión al WiFi.
Qué hace realmente un switch
Un switch de red es un dispositivo que amplía el número de puertos Ethernet disponibles en nuestra red local para que podamos conectar más aparatos por cable. Hay que tener claro que no sustituye al router ni crea Internet por su cuenta. El router sigue siendo el que gestiona la conexión con el exterior, mientras el switch se encarga de repartir el tráfico entre los equipos que tenemos dentro de casa.

Si tenemos que poner un ejemplo, diremos que el switch es como una regleta, pero para conexiones de red. Si nuestro router solo tiene cuatro puertos y ya tenemos conectados el PC, la tele, una consola y poco más, el switch te permite sumar más dispositivos sin empezar a hacer malabares ni depender de que todo vaya por WiFi.
Cuándo es necesario un switch
Para saber si necesitamos o no un switch, es decir, si es la solución a las necesidades de conexión que tenemos, es importante tener claras sus ventajas. En primer lugar, lo mejor de todo es que permite descongestionar la red inalámbrica. Todo dispositivo que pasemos por cable es un dispositivo menos compitiendo por cobertura, por ancho de banda y por estabilidad dentro del WiFi de casa.
Esto tiene mucho sentido si teletrabajamos. Por ejemplo, si teletrabajas y te conectas desde el salón o una habitación y el router está lejos, un switch y tirar cable hasta el PC puede mejorar mucho la estabilidad de la conexión. Es algo que se puede notar mucho en videollamadas, contenido en 4K, si juegas online o si tenemos cámaras IP funcionando de forma continua.

Cuándo no es necesario un switch
Hablamos de un dispositivo, por lo general, muy económico, pero no tiene ningún sentido comprarlo si no va a ser la solución que necesitamos. Un switch no va a hacer que nuestra fibra de 300 Mb se convierta en una de 1 Gb, ni va a arreglar una mala cobertura en la habitación más lejana.
Si el problema es que el WiFi no llega bien al fondo de casa, seguramente sean mejor otras soluciones como revisar la ubicación del router o valorar un sistema mesh. Tampoco sirve de mucho si casi ningún dispositivo importante puede conectarse por cable o si no tenemos forma de llevar Ethernet a las zonas donde más lo necesitamos. No podemos olvidar que un switch funciona bien cuando podemos cablear una parte de la casa y descargar de trabajo al WiFi.











