Las operadoras nos ofrecen un servicio cada vez más estable y esto hace que en muchas ocasiones no dediquemos un mínimo de tiempo a optimizar nuestra configuración. Sin embargo, algunos ajustes son básicos para obtener la mejor conectividad posible.
La mayoría de las operadoras nos ofrecen una conexión inalámbrica lo suficientemente estable como para que no sea necesario realizar ningún ajuste durante años. Sin embargo, es importante conocer bien cuáles son las posibilidades que nos brinda nuestra conexión para que, cuando surja cualquier problema, sepamos resolverlo en unos pocos minutos sin necesidad de tener que llamar al técnico.
Al contrario de lo que ocurre con las conexiones por cable, la conectividad Wifi está más expuesta a sufrir cualquier tipo de interferencia que pueda afectar a su funcionamiento de forma puntual. Especialmente si vivimos en un edificio con varias viviendas, es habitual que nuestro router sufra pequeñas interferencias en momentos puntuales del día. Para lidiar contra este tipo de situaciones, lo mejor que podemos hacer es cambiar el canal de nuestra conexión.

Qué son los canales WiFi
Las redes Wi-Fi tienen dos bandas de frecuencia: 2’4 Ghz y 5 Ghz, cada una de ellas con sus propias particularidades y beneficios. Los canales son las diferentes divisiones en las que se organizan los espectros de frecuencia que utilizan estas redes para transmitir datos. Es decir, permiten que varios dispositivos se comuniquen entre ellos de forma jerarquizada y optimizando las interferencias a las que están expuestas estas conexiones.
En la banda de 2,4 Ghz nos encontramos con un total de 14 canales disponibles. Sin embargo, debido a que los canales se solapan entre sí, lo más habitual es que se recomiende utilizar los canales 1,6 y 11. La razón es que son los únicos canales que no se superponen entre ellos.
En la banda de 5 Ghz, sin embargo, nos encontramos con una mayor variedad de canales y, además, con menos solapamiento entre ellos. Sin embargo, cuenta con un importante hándicap: su alcance es más limitado.
Una elección correcta del canal, sin necesidad de cambiar la banda, es suficiente para que cambie por completo nuestra experiencia como usuarios. Reduciendo los cortes, optimizando la estabilidad y mejorando la velocidad de forma considerable. Y es que cuando un canal se satura, enseguida lo vamos a notar por la peor experiencia que sufrimos en nuestra red.
Cuando notes que tienes problemas con tu conexión, lo mejor que puedes hacer es cambiar de canal y reiniciar el router. De este modo, podrás comprobar como, efectivamente, tu red va a mejorar de forma considerable.
Cómo elegir los mejores canales
Como hemos podido comprobar, la elección del canal correcto es fundamental para asegurar una buena conexión. Sin embargo, si no tienes mucha experiencia en este campo, es probable que no sepas cómo se va a realizar este cambio. Por suerte, los operadores nos lo ponen muy fácil.
En función de la compañía que nos haya instalado el router, la ruta puede variar, pero a nivel general, debemos seguir los siguientes pasos:
- Accede a la IP de tu router desde el navegador: 192.168.1.1 o 192.168.0.1.
- Identifícate con tu nombre y usuario. Esta información la podrás encontrar en la parte posterior de tu router.
- Busca el menú de ajustes de tu red.
- Comprueba la banda a la que estás conectado y cambia el canal.
Una vez haya recorrido estos pasos, asegúrate de guardar la configuración. Los cambios se aplican automáticamente, por lo que en cuanto el router registre los cambios vas a poder hacer uso de tu conexión con completa normalidad y notarás enseguida las mejorías.











