El router es un dispositivo clave para poder acceder a Internet, sin embargo, nos siempre le damos la importancia que tiene cuando se trata de asegurar la mejor conexión posible. La ubicación que escogemos es una de las claves más importantes.
Cuando hablamos de conectividad, el router es uno de los dispositivos que siempre debe estar a pleno rendimiento para que podamos conectarnos a Internet sin contratiempos. Pese a que, cuando notamos que la velocidad de nuestra conexión es más lenta de lo que debería o percibimos alguna interrupción puntual en el servicio, normalmente lo relacionamos con alguna incidencia o con la necesidad de cambiarnos a una tarifa superior, la realidad es bien diferente.
El buen trabajo que han hecho las operadoras durante los últimos años ha provocado que actualmente tengamos en el mercado una gran cantidad de tarifas capaces de cubrir la inmensa mayoría de necesidades de los usuarios. Sin embargo, uno de los aspectos más importantes para disfrutar de una buena conexión a Internet es la ubicación del router. De nada sirve cambiarnos de tarifa o de compañía y gastar más dinero al mes si nuestro router se encuentra dentro de un armario o en un lugar donde no le vamos a poder sacar todo el rendimiento.

Qué pasa si ubicamos mal el router
Uno de los errores más habituales que cometen la mayoría de los hogares es esconder el router dentro de un armario o detrás de algún electrodoméstico. Pese a que puede ser comprensible que el router no encaje con la decoración de la vivienda, la realidad es que, al encerrarlo en un armario o esconderlo detrás de otro objeto, estamos más expuestos a que la señal sea más débil y sufra interferencias que provoquen parones en la conexión.
Cuantos más obstáculos tenga nuestro router, menor será la intensidad de la señal que recibimos en nuestros dispositivos. Si nos conectamos desde el comedor y el router está en un armario del mismo espacio, probablemente apenas notemos diferencias. Sin embargo, la diferencia será evidente cuando queramos acceder a la red desde la habitación u otra estancia, y observemos que la intensidad de la señal es muy baja, incluso estando a pocos metros del router. La causa principal son las barreras arquitectónicas que dificultan que la señal se propague correctamente.
Cómo elegir una buena ubicación
Una vez que hemos visto los riesgos a los que estamos expuestos, el siguiente paso es conocer cómo elegir una buena ubicación para nuestro router. Lo ideal es instalarlo en una zona central de la vivienda, de manera que todas las habitaciones tengan buena conectividad. Si esto no es posible, se recomienda colocarlo en la estancia desde la que se realizan la mayoría de las conexiones, como el despacho o el salón.
Otro aspecto importante es no ubicar el router dentro de un armario ni cerca de electrodomésticos como el microondas, ya que las interferencias son mayores y afectarán nuestra conexión.
Lo más recomendable es instalarlo sobre una superficie despejada y a media altura. De este modo, podremos distribuir la señal de manera uniforme por toda la vivienda, garantizando una mejor conectividad sin necesidad de cambiar de tarifa o de operador.











