Ahora que ya llevamos varias jornadas soportando altas temperaturas, seguro que hemos cometido varios errores a la hora de intentar reducir al máximo el calor en nuestra vivienda. Uno de los más habituales consiste en poner el aire acondicionado por debajo de los 20 °C, una decisión que, como te vamos a explicar a continuación, no tiene demasiado sentido.
El verano es sinónimo de temperaturas cada vez más elevadas. Sin embargo, la realidad es que este año las constantes olas de calor se han convertido en una importante amenaza para nuestro confort, como consecuencia de las altas temperaturas que se están registrando en buena parte del territorio nacional.
Cuando llegan estos episodios de calor, una de las medidas más habituales que solemos tomar es poner el aire acondicionado al máximo para enfriar cuanto antes el interior de nuestra vivienda. Sin embargo, configurar el aparato por debajo de los 20 °C, con la convicción de que la estancia se enfriará más rápido, es uno de los errores más comunes que podemos cometer. A continuación, te contamos todos los motivos.

Todo desventajas
Lo primero que debemos tener en cuenta es que nuestro aire acondicionado no va a expulsar aire más frío ni a enfriar la estancia más rápido por reducir la temperatura que marcamos en el mando a distancia. El único resultado es que el equipo permanecerá funcionando durante más tiempo de forma continuada hasta alcanzar la temperatura indicada. Esto se traduce en un mayor desgaste de sus componentes y en la necesidad de realizar un mantenimiento más frecuente, sin obtener ningún beneficio adicional.
Además, está demostrado que cada grado que reducimos por debajo de los 24 °C incrementa el consumo eléctrico. Esto se debe a que obligamos al aparato a trabajar durante más tiempo para alcanzar una temperatura más baja, lo que termina encareciendo la factura de la luz. El sobreesfuerzo del compresor no hace que la vivienda se enfríe antes, pero sí aumenta el gasto energético.
Por último, es importante recordar que, como cualquier otro electrodoméstico, el aire acondicionado necesita un mantenimiento periódico para alargar al máximo su vida útil. De lo contrario, algunos de sus componentes, como el compresor o el termostato, pueden deteriorarse antes de tiempo, con las consecuencias económicas que ello supone.
Anticípate al calor, no luches contra él
Si lo que quieres es mantener tu vivienda lo más fresca posible, la clave es identificar por dónde entra el calor y actuar sobre ese problema, en lugar de confiar únicamente en el aire acondicionado. Asegúrate de generar corrientes de aire cuando la temperatura exterior lo permita y utiliza todos los elementos que ayudan a mantener el calor fuera de la vivienda, como los toldos, las persianas o las cortinas. De este modo, cuando tengas que encender el aire acondicionado, la diferencia de temperatura que deberá compensar será mucho menor.
Como hemos podido comprobar, bajar la temperatura del aire acondicionado al máximo no siempre es una buena idea. Para evitar un consumo eléctrico innecesario y reducir el desgaste del equipo, procura optimizar la climatización de tu vivienda aprovechando también medidas pasivas, como una buena ventilación y una adecuada protección frente al sol. De este modo, conseguirás mantener una temperatura agradable durante más tiempo y alargar la vida útil del aparato.











