La Inteligencia Artificial no nació aprendida. Que una IA te ofrezca respuestas o te cuente un tutorial es porque los humanos lo hemos tecleado antes. Se nutre de nuestro conocimiento y de las décadas que llevamos dejando rastro en Internet. Pero para que la IA siga aprendiendo, debe nutrirse de nuevos conocimientos.
Imagina que de pronto apagamos la web. No hay información nueva y la IA no puede simplemente inventársela. Si mañana presentamos un nuevo Motorola y no hay registro de ello en la web y la IA no tiene Internet de donde “tirar”, no sabrá dar respuesta a nada relacionado con ese nuevo lanzamiento. Es un supuesto que pone de manifiesto que la IA, sigue necesitando de humanos para funcionar. META lo tiene muy claro.
META y su IA entrenada con trabajadores
Facebook, después META para edulcorar la imagen, se ha visto envuelta en muchas polémicas a lo largo de los años. Casi cada nueva noticia que surge del conglomerado que maneja Mark Zuckerberg, está más relacionado con la privacidad que con avances significativos. La última noticia que nos cuentan en una exclusiva desde la Agencia Reuters, asegura que Meta registrará las pulsaciones de teclas de los empleados y las utilizará para entrenar sus modelos de IA.

Como hemos visto, una IA necesita alimento, conocimiento humano de todo lo relacionado con su comportamiento. La IA está lejos de ser perfecta. Es simplemente un robot muy eficiente que tira de una base de datos inmensa con la que ha podido adquirir cierta autonomía. Pero META sabe que la clave es seguir tomando “prestado” de los humanos, y cuanto más, mejor. Y he aquí el centro del debate.
La idea de META es que la fuente de datos de formación para sus modelos de IA sean sus propios empleados. La compañía quiere usar datos seleccionados de los movimientos del ratón y pulsaciones de teclas de su propio personal. El objetivo es construir inteligencia artificial más capaz y eficiente. Todo hace indicar que la IA puede pasar a un nuevo nivel para entender nuestro comportamiento, si es capaz de asociar nuestro comportamiento delante de un ordenador. Por dónde pasamos el ratón, y no solo lo que tecleamos sino cómo lo hacemos y qué pensamos para llegar a una determinada información o conclusión.
META responde
El medio TechCrunch ha querido saber un poco más sobre este asunto. Por eso han contactado a un portavoz de META al que han preguntado si esto es cierto. La respuesta ha sido la siguiente:
“Sí, estamos creando agentes para ayudar a las personas a completar las tareas cotidianas usando computadoras, nuestros modelos necesitan ejemplos reales de cómo las personas usan el ratón o hacen clic en botones para navegar por menús desplegables”.

META asegura que están trabajando con una herramienta interna para capturar todos estos registros y ayudar así a sus modelos, pero respetando siempre el contenido confidencial y sin usar los datos para otros propósitos.
Un modelo de IA que sepa interactuar en la web como lo haría un humano, no es simplemente una IA accediendo a la información. Puede camuflarse como humano para evitar ser detectado, sobre todo cuando sobre la mesa está la cuestión de si la IA debería pagar por acceder a contenidos de los que se nutre y con los que hace negocio.











