Los vehículos autónomos eran hasta hace muy poco tiempo algo reservado para las películas de ciencia ficción. Pedir un taxi y que venga un vehículo sin conductor y lleno de sensores y cámaras es ya una realidad, aunque todavía no lo hemos visto en Europa. Por ahora solo podemos asombrarnos con vídeos que nos llegan desde Estados Unidos o China, mientras la idea de los robotaxis sigue pareciendo futurista desde este lado del mapa.
Pero ahora, empresas como Waymo, la división de conducción autónoma de Google, han empezado a mover ficha para que sus taxis sin conductor lleguen a Europa. España está en la lista, pero la cuestión es hasta qué punto estamos o no preparados para recibir esta tecnología.
Los robotaxis de Waymo calientan motores para Europa
Waymo lleva años probando y desplegando robotaxis en Estados Unidos. Primero se hizo con programas piloto en ciudades como Phoenix o San Francisco, con zonas limitadas y muchos ojos pendientes de cada kilómetro. Después llegó la expansión a otros núcleos urbanos como Los Ángeles, Atlanta, Austin. Ya en 2026 se sumaron Miami, Orlando, Dallas, Houston, San Antonio y Nashville.
En estas ciudades, pedir un taxi y que venga un coche sin conductor ya no es una rareza. No obstante, lo seguimos viendo como algo del futuro desde España y Europa en general. Esos recorridos experimentales al otro lado del charco son justo los que Waymo quiere replicar en Europa.

España en el punto de mira
La noticia ha saltado al producirse el registro de nuevas filiales específicas en cuatro países europeos: España, Francia, Países Bajos y Alemania. La constitución de empresas locales es el primer paso para poder operar, contratar personal, firmar acuerdos y adaptarse a las leyes de cada país.
La adopción de nuevas directrices de la ONU sobre conducción autónoma ha dado un marco común para que los coches sin conductor dejen de ser algo “a prueba” y puedan plantearse como servicio comercial. Cada país, eso sí, debe incorporar esas normas a su legislación, con sus propios matices y tiempos.
Según la hoja de ruta, Londres será la primera base europea de Waymo. La compañía ha marcado septiembre de 2026 en el calendario como fecha prevista para empezar a operar allí su servicio de robotaxis. Si todo sale según lo previsto, será la primera vez que Waymo ofrezca viajes comerciales fuera de Estados Unidos.

Pero antes de que sea realidad, tanto Londres como otras ciudades europeas deben dar luz verde a una serie de pasos imprescindibles. Hablamos de adaptar las directrices de la ONU a sus propias leyes de tráfico, seguridad y responsabilidad. Waymo tendrá que operar con conductores humanos al volante, usando esos coches para recopilar datos, aprender las particularidades de las calles y demostrar su seguridad. Más tarde es cuando llegan las pruebas sin conductor, en zonas y horarios muy concretos, bajo supervisión y con limitaciones claras.
Solo cuando las autoridades estén satisfechas con los resultados se aprobará el despliegue comercial de robotaxis como alternativa real a los taxis tradicionales y a los servicios de transporte bajo demanda. La fecha que se maneja para un lanzamiento en los países elegidos se sitúa alrededor de los comienzos de 2027.
¿Estamos preparados para subirnos?
La pregunta es lógica cuando una tecnología muy disruptiva y llamativa llega a nuestras vidas. Estar o no preparados responde a una cuestión de tiempo, como está pasando ya en Estados Unidos con los taxis autónomos.
Lo normal es que se produzca una situación de curiosidad, rechazo, debates sobre seguridad y empleo, y probablemente algún incidente que hará que se revisen protocolos y límites. Pero la normalización no debería tardar en llegar. Lo que hoy vemos como ciencia ficción puede ser rutina en pocos años. ¿Y tú? ¿Te subirías a un taxi sin conductor?











