Queda solo un día para que comience a rodar el balón en una nueva edición de la Copa del Mundo de la FIFA. Pero en esta ocasión, ese balón será mucho más que un elemento del juego con el que meter goles. Este Mundial marca un antes y un después, ya que el famoso Trionda (nombre del esférico) contará con más tecnología que nunca en su interior.
Durante décadas hemos asistido a la evolución de los balones con los que se han jugado los mundiales de fútbol. Esta evolución ha sido clásicamente técnica, con mejoras en la aerodinámica, diseño y construcción. Pero ahora, la evolución es también tecnológica, ya que este es el primer balón usado en un mundial, que se carga antes de cada partido, como si de un móvil se tratase.
La tecnología del balón conectado del Mundial 2026
El sugerente nombre de Trionda rinde homenaje al hecho de que, por primera vez, tres países (Canadá, México y Estados Unidos) se unirán para albergar la Copa Mundial de la FIFA de esta edición. Pero además de eso, se trata de la primera pelota de una Copa del Mundo que necesita conectarse a la electricidad antes de rodar por el césped.
La clave está en el sensor.
La idea es que sea un dispositivo inteligente clave, capaz de enviar datos precisos al sistema VAR en tiempo real y ayudar a los árbitros en decisiones críticas como los fueras de juego. En el interior del Trionda hay un chip electrónico con sensores avanzados.
Este sistema es el núcleo de la “Connected Ball Technology”, una evolución desarrollada por Adidas para asistir a los sistemas arbitrales de la FIFA. El sensor está suspendido en el centro geométrico del balón mediante tirantes elásticos. En su diseño se ha logrado que esta tecnología no altere ni el peso ni el comportamiento aerodinámico del esférico.
El sensor incorpora un acelerómetro y un giroscopio capaces de registrar con precisión cada aceleración, rotación, velocidad e impacto. El chip mide el movimiento a una frecuencia de 500 veces por segundo, lo que permite detectar incluso los contactos más sutiles con el balón. Esa precisión es importante para resolver jugadas complejas en cuestión de milisegundos.
Un balón que hay que cargar
Uno de los aspectos más llamativos del balón es que, como toda tecnología que conocemos, debe cargarse. Antes de cada partido, los utileros colocan las pelotas oficiales sobre bases de carga por inducción electromagnética. La pelota debe cargarse porque el sistema de sensores y transmisión de datos consume energía de forma continua mientras está en juego.
Este es un proceso que se debe repetir en cada partido de los 104 que habrá en el Mundial, cargando 20 balones oficiales por partido. Todos tendrán que estar totalmente cargados y sincronizados con la infraestructura tecnológica del estadio.
Fútbol y tecnología de la mano
Pese a que hay amantes y detractores, la tecnología dentro de Trionda va enfocada a hacer del fútbol un deporte más preciso y justo. Cada vez que un futbolista toca el balón, el sistema interno registra el instante exacto del impacto y lo comunica de inmediato a los sistemas arbitrales.
La recopilación masiva de datos a 500 Hz permite que el VAR, apoyado por hasta 12 cámaras en los estadios, utilice la información enviada por el balón para precisar el momento en que el pie del jugador hace contacto con el cuero. El sistema envía alertas al instante sobre goles, manos imperceptibles o situaciones críticas que el ojo humano o las cámaras tradicionales podrían pasar por alto.

Por tanto, en esta edición del Mundial de Fútbol 2026, además de las estrellas y los goles, uno de los grandes protagonistas será sin duda su balón oficial. Por cierto, no hace falta decir que esta tecnología está reservada al balón que se usa en los partidos, y que no está integrada en el que te puedas comprar en las tiendas.











