La tecnología aplicada al mundo del automóvil ha permitido a este sector experimentar grandes cambios a niveles casi fantásticos. Por un lado, tenemos a toda esa tecnología que ha permitido modificar la forma en la que los motores se surten de energía y aun así funcionar de una manera eficiente, por no hablar de la capacidad de muchos coches que a día de hoy ofrecen a los conductores la posibilidad de circular sin tener ángulos muertos y gracias a la utilización de cámaras que dan prácticamente una visión de 360º. Sin embargo, hay otros elementos realmente interesantes que llaman la atención de todos los usuarios que a día de hoy no cuentan con mejoras en su coche que llegan al nivel de la detección de peatones, incluso en la calzada.
Puede parecerte algo que no valga la pena, pero la realidad es que este sistema ayuda a que los coches autónomos a que tengan en cuenta todos los elementos que hay a su alrededor, y saber que no todos son objetos sobre ruedas es más que importante.
Muchas tecnologías funcionando a la vez
Los coches cada vez dependen más de la electrónica, algo que a más de uno le produce rechazo por el mero hecho de que la mecánica es fundamental y es más robusta que todos los cables que pueda tener un coche para controlar los diferentes elementos que lo componen. Por desgracia para ellos, es una tendencia que seguirá hacia adelante por mucho tiempo y en este caso de la detección de peatones nos encontramos con un elemento importante para la seguridad de todos.

Tengamos en cuenta que, precisamente, es un sistema que ayuda a los conductores a tener más cuidado con los elementos que hay en la carretera y eso siempre es de agradecer porque no siempre los conductores tienen los ojos justos mirando al frente. Para esos momentos, la implicación de la tecnología es clave y por eso se necesita la presencia de diferentes sensores que hacen su trabajo de manera excepcional, como son los siguientes:
–Radares: que usan ondas de radio para detectar la presencia y velocidad de los objetos cercanos
–Cámaras: los coches se han acostumbrado a ‘ver’ lo que hay en la calzada y si bien es cierto que se utilizan en situaciones como aparcar o visualizar los elementos cercanos, estos también son sensores capaces de visualizar aquello que el ojo humano no puede ver.
–Procesado de datos: a través de una serie de algoritmos se recopilan y cruzan estos datos con tal de encontrar resultados que determinen qué elementos son los que el coche tiene delante. Esto afecta directamente a la información que tienen los diferentes ordenadores de abordo y que mandan a los usuarios o que permite tomar decisiones en cuestión de milésimas de segundo, como es una frenada de emergencia si fuera necesario.
La inteligencia artificial tomará cada vez más partido
Como puedes ver la electrónica es muy importante en este tipo de procesos, sobre todo por el hecho de que son detectores que se implican cada vez más en el funcionamiento del dispositivo. De hecho, hay una tecnología de software que de cara al futuro será cada vez más nuestro presente, como es el hecho de tener una inteligencia artificial funcionando dentro del coche.
Esta pieza de software tendrá numerosas funciones el día de mañana, entre ellas el control total del coche sin que un ser humano tenga siquiera que tocar el volante. Esto ya es una realidad, sobre todo si tenemos en cuenta que compañías como Uber ya están ofreciendo viajes gratuitos a los usuarios de algunas ciudades del mundo para aprender y recoger datos que mejoren su conducción.
Si a todo esto le sumamos los sensores de visión nocturna, cada vez se convertirán en aparatos capaces de funcionar de una manera más segura incluso de noche teniendo en cuenta con más antelación incluso que el ojo humano. En este sentido, es cuestión de tiempo que los coches autónomos se impongan en las carreteras de todo el mundo si es que los fabricantes son capaces de ofrecer estos productos atendiendo a las legislaciones vigentes a nivel de privacidad y sobre todo de seguridad vial de cada país.










