Los centros de datos son imprescindibles para el funcionamiento de Internet y nuestra tecnología en general. Suelen ser gigantes, suelen estar presentes instalaciones enormes, pensadas para alojar miles de servidores, redes, sistemas de almacenamiento y equipos de refrigeración funcionando 24/7.
Por fuera parecen naves industriales o complejos muy blindados, y por dentro son espacios muy ordenados, llenos de racks, cableado, energía de respaldo y control térmico constante. Y he ahí la clave, ya que la sostenibilidad y la eficiencia siguen siendo una de sus grandes asignaturas pendientes. Pero ahora, China se está sacando de la manga una solución bastante interesante para los problemas de consumo de agua y energía de los centros de datos.
La idea de China: todo al agua
Como parte de un proceso innovador. Shanghai Hailanyun Technology (HiCloud), junto con varias agencias del gobierno, ha lanzado lo que dicen que es el primer data center submarino alimentado por energía eólica del mundo. Para ponernos en situación, debemos imaginar un completo sumergido unos 10 metros bajo el agua y situado frente a la zona de Lin-gang en Shanghái.
Está rodeado por más de 50 turbinas eólicas y, dentro, nada menos que unos 2.000 servidores funcionando con 24 MW, lo que equivale al consumo anual de unas 20.000 casas en EE. UU. El objetivo de esta idea es atajar problemas habituales de los data centers, como son el consumo eléctrico, la refrigeración y el espacio.

Lo curioso es que, al sumergirlo todo en el mar, el centro de datos ya no ocupa un espacio clásico en tierra, pese a estar cerca de una zona con 31 millones de personas. El océano hace su trabajo como sistema de refrigeración natural, usando muy poca agua dulce. Hay que tener en cuenta que más o menos el 40% del gasto energético de estos centros se va solo en enfriar.
¿Qué mejoras ofrece?
Según la empresa, ese sistema ahorra unas 26.000 toneladas de agua y reduce emisiones equivalentes a quitar 600 coches de la carretera durante un año. No obstante, en el centro del debate está el asunto del impacto en el mar. Los expertos aseguran que el calor que generan los servidores se libera en el agua, y eso puede cambiar niveles de oxígeno, pH o incluso la vida marina de la zona.
HiCloud asegura que en su instalación de Hainan la temperatura solo ha subido menos de 1°C alrededor. Microsoft ya llevó a cabo un experimento similar llamado Project Natick, que en 2018 colocó una cápsula sellada con servidores en el fondo del mar, frente a la costa de Escocia, a varios metros bajo el agua. Tuvieron 855 servidores funcionando más de dos años sin tocar nada, y solo fallaron seis.

El futuro de los data centers
Podríamos estar ante un antes y un después en la construcción y mantenimiento de data centers. No obstante, la tendencia parece ir hacia un híbrido entre ambos sistemas. No obstante, el objetivo es que los centros de datos del futuro sean más eficientes, más cercanos a la energía barata o renovable y, en algunos casos, marinos o submarinos.











