La fibra óptica necesita de una serie de cuidados para poder ofrecernos la velocidad que necesitamos y que tenemos contratada. Es imprescindible tener cuidado a la hora de llevarlos a cabo o, de lo contrario, nuestra velocidad podría mermar sin motivo aparente.
Muchos de nosotros utilizamos la fibra en nuestra vivienda para poder disfrutar de una buena conexión a internet y consultar todas las páginas que nos interesan. Sin embargo, no siempre somos conscientes de que estamos rodeados de diferentes amenazas que pueden provocar interferencias en nuestra conexión y mermar su velocidad y estabilidad.
Si este es tu caso, te recomendamos que prestes atención a los fallos más habituales que pueden estar mermando la velocidad de tu fibra sin que te des cuenta. A continuación, cuatro de los ejemplos más habituales que puedes tener en cuenta.

El cable, siempre la mejor opción
Pese a que la conexión WiFi siempre es una opción a tener en cuenta cuando queremos conectarnos a internet, por la propia naturaleza de este tipo de tecnología es habitual que sea más susceptible a recibir interferencias y que la velocidad sea inferior a la contratada inicialmente.
Cuando contratamos fibra con nuestro operador, la velocidad que estamos contratando únicamente se puede asegurar si la conexión se realiza a través de cable. En el caso de que optemos por la conexión WiFi, es normal que la velocidad que recibamos no sea la esperada. Esto no es un error como tal, pero sí es una información que debemos tener en cuenta antes de ponernos en contacto con el operador para exigir un cambio de tarifa o que resuelvan algún tipo de incidencia.
La posición del router, clave
La posición del router es uno de los aspectos clave a la hora de garantizar una buena conexión a internet. En contra de la creencia general, no podemos instalar el router en cualquier parte de nuestra casa y esperar una buena conexión. Es recomendable dejar el dispositivo en el mismo sitio en el que lo ha colocado el técnico cuando ha llevado a cabo la instalación y que cualquier duda al respecto la consultemos con él. De este modo, evitaremos problemas.
Con carácter general, te recomendamos que el router se encuentre en una posición central y elevada. De este modo, podrá llegar a todos los dispositivos. Además, también es importante que no esté dentro de un armario ni cerca de objetos metálicos con los que pueda tener interferencias, como veremos a continuación.
Los dispositivos, compatibles con tu conexión
De nada sirve que contratemos la máxima potencia disponible por parte de nuestro operador y que utilicemos un router de última generación si los dispositivos desde los que accedemos a internet no son compatibles con estas tecnologías.
Cuando nos conectamos a la red, debemos contar con dispositivos compatibles tanto con la velocidad como con la tecnología en cuestión. De lo contrario, es posible que tengamos problemas a la hora de acceder a la red.
Evita interferencias
Como hemos mencionado previamente, las interferencias son una de las principales amenazas que pueden provocar que nuestra conexión a internet no funcione como debería. Electrodomésticos comunes, como es el caso del microondas, pueden tener un impacto importante en el funcionamiento de nuestra red WiFi, pese a que es habitual pasarlos por alto.
Cualquier otro dispositivo electrónico que se sitúe cerca del router y emita ondas de forma habitual también puede provocar interferencias. Por ello, te recomendamos que las evites para poder asegurar una buena conexión a internet.











