Teléfono inteligente conectado por cable junto a un servidor y un disco duro externo en un escritorio.

No tires tu smartphone viejo: cómo convertirlo en un servidor doméstico de bajo consumo

Un segundo uso que cuesta unos pocos euros al año en la factura.

Ese móvil viejo que duerme en el cajón puede tener una segunda vida como servidor de archivos, copia de seguridad o centro multimedia en casa. Sin embargo, no siempre son tan conocidos. La parte buena es que consume tan poco que apenas lo notarás en la factura de la luz. Te contamos cómo montarlo paso a paso y qué app elegir según el uso que le quieras dar.

Los móviles han avanzado lo suficiente durante los últimos años como para poder darnos una gran cantidad de usos, más allá de los habituales, cuando los jubilamos. Con la aplicación adecuada se transforma en un pequeño servidor doméstico para tus archivos, tus copias de seguridad o tus descargas, y sacar partido a tu viejo móvil es más fácil de lo que parece: no necesitas conocimientos técnicos, solo un enchufe y media hora de paciencia.

La idea es simple: un smartphone consume muy poca energía comparado con un ordenador, funciona las 24 horas sin ventiladores que puedan hacer ruido y ya traen aspectos básicos, como el Wi-Fi y el almacenamiento, incorporados. Te contamos cómo montarlo paso a paso y qué usos puedes darle para que no acabe siendo papel de peso en el cajón.

Teléfono inteligente conectado por cable a una unidad de almacenamiento externa en un escritorio de madera.
Un smartphone Lenovo conectado a una unidad externa muestra el progreso de una transferencia de datos sobre una mesa de trabajo.

Qué puede hacer tu móvil como servidor

La función más habitual es la de servidor de archivos casero. Hay aplicaciones en Google Play que comparten la memoria del teléfono en la red de tu casa como si fuera un disco externo, de modo que puedes entrar desde el portátil o la tablet para abrir documentos, mover fotos o guardar copias. Si el móvil admite tarjeta microSD o le conectas un pendrive por USB, la capacidad crece sin gastar apenas nada.

Otro uso muy práctico es el de poder realizar copias de seguridad automáticas. Con una app de sincronización, las fotos y vídeos del móvil principal se copian al viejo cada vez que ambos están en la misma red, de modo que tienes una red de seguridad en casa sin depender solo de la nube ni de sus suscripciones de almacenamiento. Puedes programar las sincronizaciones para la noche, que es cuando la red de casa está más libre, y olvidarte del asunto por completo.

También puede actuar como servidor multimedia: aplicaciones tipo Plex o Jellyfin convierten el teléfono en un pequeño centro desde el que ver tus películas en cualquier televisor de la casa, o dejar descargando archivos de madrugada para no cargar la conexión cuando la necesitas. Eso sí, elige un uso principal: el espacio y el rendimiento de un smartphone antiguo tienen límite y conviene no saturarlo con todo a la vez.

Cómo montarlo de una forma simple

Lo primero que debemos tener en cuenta es que en esta ocasión existe un punto que es crítico: hablamos de la batería. El móvil va a pasar enchufado de forma permanente, así que activa la protección de carga si tu marca la ofrece (limitar la batería a un 80%, por ejemplo) para que no se hinche con los meses, quítale la funda para que no acumule calor y deja la pantalla apagada: no la vas a necesitar.

Instala después la app de servidor que se ajuste al uso que buscas y comprueba que puedes ver el teléfono desde el navegador del portátil escribiendo la dirección local que la propia app te indica. Como regla general, las apps de archivos piden pocos recursos y son suficientes en cualquier móvil de los últimos años; las de multimedia agradecen un modelo con algo más de potencia.

Si quieres entrar desde fuera de casa tendrás que acceder a la configuración del router, así que cierra bien los accesos: contraseñas largas, la app siempre actualizada y, si no lo necesitas de verdad, mejor no abrir puertos al exterior. Una de las aplicaciones que acumula una mayor cantidad de usuarios es Syncthing.

Y ojo al consumo, que es el gran argumento de todo esto: un smartphone gastando muy poca energía cuesta unos pocos euros al año en la factura, frente a lo que supondría dejar encendido un ordenador con sus ventiladores. 

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