Es una de esas sensaciones que te dejan helado por un segundo. Estás usando el móvil con normalidad, vas a tocar el borde metálico o a conectarlo al cargador y, de repente, sientes un pequeño chispazo o un hormigueo molesto en los dedos que te mete un buen susto (además de electricidad) en el cuerpo.
¿Sabes qué? Esto es algo mucho más común de lo que parece. Entiéndenos, no es algo que debas ignorar, pero tampoco es motivo para entrar en pánico. No va a explotar la batería ni el smartphone se va a fundir. Simplemente debes saber por qué sucede.
La electricidad estática, la gran culpable
En la gran mayoría de las ocasiones, ese calambre no viene del interior del móvil, sino de ti mismo. Es lo que conocemos como electricidad estática. Tu cuerpo acumula carga eléctrica al rozar con ciertos tejidos como la lana, fibras sintéticas o incluso al caminar sobre una alfombra.
Cuando tocas el chasis de aluminio de un teléfono, que es un material conductor, esa energía busca una salida rápida y se produce la descarga.

Suele suceder más en ambientes secos o durante el invierno , seguramente el chispazo aparezca cuando hayas estado caminando o moviéndote.
Tranquilo, no hay ningún riesgo para el dispositivo en estos casos, más allá del pequeño calambre que te lleves por sorpresa.
Problemas con el cargador
Si el hormigueo es constante y solo ocurre cuando el teléfono está enchufado a la corriente, el escenario cambia. Aquí hay que echar un ojo al adaptador de corriente, ya que muchos cargadores actuales, especialmente los de marcas de baja calidad, no gestionan correctamente el aislamiento de la corriente alterna que viene del enchufe de tu casa.
Cuando un cargador no tiene un filtrado adecuado, una pequeña cantidad de corriente residual puede pasar al chasis del teléfono. Y si el edificio donde estás no tiene una buena toma de tierra o si el enchufe que usas está defectuoso, esa corriente no tiene a dónde ir y utiliza tu cuerpo como puente hacia el suelo.

Por eso, para descartar problemas, lo primero que debes hacer es probar con un cargador original o de una marca reconocida que cuente con todas las certificaciones de seguridad europeas.
Componentes internos dañados
Aunque es menos frecuente, también está la posibilidad de que el problema resida en el hardware interno del propio smartphone. Tras un golpe fuerte o si el dispositivo se ha mojado recientemente, los aislamientos internos pueden verse comprometidos. De esta forma, si un cable interno o un conector está tocando la carcasa metálica, la estructura del móvil se vuelve conductora.
En estos casos, el riesgo es mayor y debes estar atento a ver si el smartphone se calienta de forma excesiva sin estar haciendo tareas pesadas y además te da calambres de forma recurrente.
De ser así, deja de usarlo y llévalo a reparar, pues puede producirse un cortocircuito que dañe la batería de forma irreversible o, en el peor de los casos, que te dé un susto mayor.











