Imagen de un móvil con Android

¿Por qué mi móvil tiene menos espacio de lo que dice?

La letra pequeña de la memoria.

Sin duda, esta es una de las preguntas más habituales entre los usuarios cuando estrenan smartphone. No falla, son muchos los que, al poco de encender el smartphone, descubren que los supuestos 128 o 256 GB se quedan en bastante menos, en unos 110 o 240 GB respectivamente. ¿A dónde han ido a parar esos 10- 15- 20 GB que me faltan?.

No es un error del fabricante ni un engaño directo, sino algo que sucede a cualquier equipo informático que venga con un software instalado. Pasa en los ordenadores con Windows, en los Mac con MacOS, e incluso en tu reloj inteligente (aunque no lo veas).

¿Cómo funciona el almacenamiento de mi dispositivo?

Lo primero que tienes que hacer es entender cómo se mide el almacenamiento. Los fabricantes anuncian la capacidad en gigabytes decimales, es decir, considerando que 1 GB equivale a 1.000 MB. Sin embargo, Android y otros sistemas operativos trabajan en base binaria, donde 1 GB son 1.024 MB. Esta diferencia, que puede parecer mínima sobre el papel, se traduce en varios gigas menos visibles para el usuario. En un móvil de 128 GB, solo por este motivo ya se pierden alrededor de 7 u 8 GB antes incluso de encenderlo por primera vez.

A esto hay que sumar el peso del sistema operativo. Android no es precisamente ligero, y cada vez lo es menos. El propio sistema, junto con las capas de personalización de las diferentes marcas ocupa una parte importante del almacenamiento interno. En la práctica, Android puede consumir entre 12 y 20 GB según la versión y el fabricante, una cifra que aumenta con el paso del tiempo debido a actualizaciones, parches de seguridad y nuevos servicios integrados.

pantalla almacenamiento de movil

Y, además, aunque esto consuma menos memoria, hay que asumir que muchos móviles llegan con aplicaciones preinstaladas que el usuario no ha pedido, lo que comúnmente se conoce como bloatware. Estas apps no solo ocupan espacio desde el primer momento, sino que en muchos casos no se pueden desinstalar por completo, solo desactivar.  Aquí encontramos juegos, servicios propios del fabricante, tiendas alternativas o apps promocionales que suman algún GB más al espacio consumido por tu móvil antes de encenderlo.

Por último, tenemos las particiones internas del almacenamiento, una división de la memoria en distintas áreas reservadas para funciones concretas del sistema, recuperación, caché y otros procesos críticos. Ese espacio no aparece como disponible para el usuario, pero sí que consume alanceamiento en la sombra.

¿Y después de encenderlo?

Cuando lo empiezas a usar, no solo las apps, archivos y fotos que hagas van a consumir el espacio del smartphone. No, con el tiempo también se generan archivos temporales, caché, bases de datos y contenido descargado y ocupan un espacio precioso. En este sentido, apps como WhatsApp, Instagram, TikTok o Spotify son auténticos devoradores de almacenamiento si no se revisan de forma periódica

Las actualizaciones del sistema y de las propias aplicaciones también influyen. Cada nueva versión suele ser más pesada que la anterior, y aunque en teoría sustituyen archivos antiguos, en la práctica siempre queda información acumulada.

Todo esto responde a la pregunta de por qué un móvil recién comprado nunca ofrece el espacio prometido y por qué, con el paso de los meses, la memoria parece llenarse sin control.

 

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