Mujer usando el portatil

¿Por qué mi portátil tiene menos gigas de los que ponía en la caja?

¡Cada GB cuenta!

Es una de las situaciones más repetidas al comprar un equipo nuevo: Abres la caja de tu flamante portátil, compruebas las especificaciones y lees con claridad que dispone de 512 GB o 1 TB de almacenamiento. Sin embargo, al encenderlo y revisar las propiedades del disco en el sistema, la cifra es decepcionantemente menor. ¿Dónde están los GB que te faltan?

Esta diferencia suele hacer que muchos usuarios piensen que han recibido un producto con componentes inferiores o que el dispositivo está defectuoso de fábrica, pero la realidad detrás de esta pérdida de gigabytes no tiene nada que ver con un error técnico, sino con una combinación de estándares industriales, algo de matemáticas y las necesidades de software del propio equipo, así como los programas instalados.

Para que no creas que te han engañado, te explicamos a qué se debe esta diferencia.

¿Por qué las cuentas no salen?

La razón principal de esta discrepancia es un conflicto de lenguajes matemáticos. Los fabricantes de discos duros y unidades SSD utilizan el sistema decimal para etiquetar sus productos. Para ellos, 1 kilobyte son 1.000 bytes, 1 megabyte son 1.000 kilobytes y 1 gigabyte son exactamente 1.000 megabytes. Es una forma de medir lineal y sencilla que se ajusta a los estándares comerciales internacionales.

hombre usando PC en una silla
Activar el Bluetooth en Windows es muy sencillo.

Sin embargo, los sistemas operativos como Windows trabajan en sistema binario, que es el lenguaje natural de la informática. En este sistema, las unidades no crecen de 1.000 en 1.000, sino en potencias de 2. Para tu ordenador, un gigabyte real equivale a 1.073.741.824 bytes. Esta diferencia de aproximadamente un 7% hace que, por cada giga que el fabricante anuncia, el ordenador reconozca un poco menos.

Cuanto más grande sea el disco duro, más notable será esta diferencia; en un disco de 1 TB, la pérdida aparente por este cálculo matemático puede superar los 70 GB, casi nada.

¿Dónde está el espacio que falta?

Además de la cuestión matemática, debes tener en cuenta que tu portátil no dispone de un espacio vacío nada más encenderlo. Para que el equipo sea funcional desde el primer segundo, necesita un sistema operativo instalado. Windows 11, por ejemplo, puede ocupar entre 20 y 30 GB solo en archivos base.

Pantalla de Windows 10 con menú de inicio.
Pantalla de Windows 10 con menú de inicio.

A esto hay que sumar las particiones de recuperación ocultas que crean los fabricantes para que puedas restaurar el equipo en caso de fallo, las cuales reservan un espacio exclusivo que no puedes usar para tus archivos personales.

Por otro lado, la mayoría de marcas incluyen el llamado «bloatware«, es decir, todos esos programas preinstalados como antivirus de prueba, herramientas de gestión del propio fabricante o aplicaciones multimedia.

¿Es esto un engaño?

Rotundamente no. Se trata de una norma de la industria que se aplica de la misma forma en portátiles, smartphones, tablets y videoconsolas. El fabricante indica la capacidad física total del componente de hardware, pero el sistema operativo informa sobre el espacio disponible tras descontar su propio peso y realizar el cálculo binario.

Aunque pueda parecer confuso, es la norma establecida desde hace décadas en el sector tecnológico y que al encender tu nuevo quipo tengas menos GB de los anunciados es totalmente normal, así que cuenta con ello.

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