Si algo nos ha enseñado el año 2025 es que debemos estar preparados para que, en cualquier momento, pueda producirse un corte eléctrico que nos deje sin luz. Pero ¿qué ocurre con nuestros electrodomésticos en este tipo de situaciones? En este artículo respondemos a todas tus dudas.
A medida que el ecosistema de productos electrónicos con el que interactuamos en nuestro día a día ha crecido de forma considerable, cada vez son más los dispositivos que permanecen constantemente conectados a la red eléctrica y que dependen de ella para funcionar con normalidad.
Sin embargo, y como ya hemos mencionado en la introducción, si algo hemos aprendido en los últimos meses es lo expuestos que estamos a posibles apagones de luz que pueden dejarnos sin electricidad durante varias horas, con todas las consecuencias que ello puede llegar a tener. Cuando esto ocurre, no solo se generan las molestias habituales derivadas de no poder utilizar determinados electrodomésticos, sino que también existe una mayor exposición a posibles daños que pueden afectar a su funcionamiento, como veremos a continuación.

Cómo impactan los cortes eléctricos en nuestros electrodomésticos
El principal problema que se asocia a los cortes eléctricos son los picos de voltaje que pueden sufrir nuestros dispositivos. Si bien es cierto que muchos de ellos incorporan sistemas de seguridad para protegerse frente a estas variaciones, la realidad es que numerosos electrodomésticos siguen estando expuestos a posibles daños, especialmente cuando los cortes se repiten con frecuencia.
El mayor riesgo de las interrupciones del suministro eléctrico es el daño que pueden sufrir los componentes internos, lo que puede derivar en averías que requieran reparación. Algunos aparatos, como los televisores o los frigoríficos, son especialmente sensibles a este tipo de situaciones.
Además, en contra de la creencia general, el momento más crítico no se produce durante la caída de la red, sino cuando el suministro se restablece. La razón está en los picos de voltaje que se generan en ese instante, con incrementos bruscos de electricidad que pueden provocar daños irreparables en los circuitos internos de los dispositivos.
¿Y qué ocurre con los que están encendidos la mayor parte del tiempo?
La solución, a priori, puede parecer sencilla: desconectar el mayor número de dispositivos y electrodomésticos cuando no los vamos a utilizar. Sin embargo, la realidad es que cada vez son más los aparatos que necesitan permanecer en funcionamiento constante para poder cumplir con todas sus funciones, tal y como esperamos de ellos.
Una de las opciones más interesantes que encontramos en el mercado para evitar este tipo de problemas es el uso de protectores de voltaje. Se trata de pequeños dispositivos que se conectan a los electrodomésticos y que cortan automáticamente el suministro eléctrico cuando detectan un pico de tensión. Además, podemos encontrarlos a partir de los 15 € en la mayoría de las tiendas online. Por lo que no vamos a tener que realizar una gran inversión. Más aún si lo comparamos con el coste de arreglar el dispositivo en cuestión.
Además, como ya hemos mencionado, el momento más crítico se produce cuando se restablece el servicio eléctrico. Por ello, nuestra recomendación es que, en cuanto detectemos una caída de la luz, nos aseguremos de desconectar todos los dispositivos que estén conectados a la red en ese momento. De este modo, cuando vuelva el suministro, tendremos la tranquilidad de evitar posibles picos de voltaje que puedan comprometer el funcionamiento de nuestros productos.











