La familia en tiempos de los móviles

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La sociedad está en plena transformación. Lo que antes podían ser cambios cuyos efectos se verían pasados unos años o décadas ahora son constantes evoluciones de un estilo de vida influido por la tecnología como principal motor a la hora de reformular la actualidad. Ya hay más móviles en el mundo que personas, 7,5 mil millones en 2015, según datos de GSMA Intellgence, frente a los 7,35 millones de habitantes estimados por Worldometers. Estos gadgets han cambiado la considerada como unidad básica de la sociedad: la familia; a veces para bien, y otras creando algún que otro distanciamiento.

La localización constante

Del uso del móvil como método para calmar a los más pequeños de la casa a vertebrar a la familia en todo momento localizando dónde están sus miembros. El GPS de los móviles permite esta tarea en aplicaciones como Family Locator, Family Tracker o Family Locator & Kids Tracker.

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Estas aplicaciones suelen ir dirigidas a responder a la incertidumbre de la seguridad de saber dónde están los hijos en todo momento, una protección digital a distancia moderna que sustituye las llamadas asegurando estar bien, impidiendo al mismo tiempo mentir sobre dónde se está exactamente.

Al cuidado de los niños se suman las relaciones familiares, ya que a través de estas aplicaciones la familia puede estar más unida, compartiendo los puntos de quedada, sabiendo cuándo llega alguien a través de alertas, hablando por el chat interno y hasta facilitando la opción de compartir la lista de la compra para que todos puedan acceder a ella.

Del libro de familia al muro de familia

El cambio más drástico dentro del orden familiar tiene nombre propio, primero fue Facebook y después Whatsapp cogió el testigo. La evolución ha sido gradual, motivada por la nueva generación de smartphones que según se han ido popularizando y entrando en las casas sustituyendo a los viejos móviles aparecía el botón verde para cambiar la forma de comunicarse entre sí.

Estas aplicaciones, junto con otras que facilitan las llamadas y las webcams, permiten una interacción máxima entre las familias más dispersas por el mundo, haciendo a todos partícipes de los actos sociales de sus miembros, de los grandes y malos momentos y de un día a día que ahora se escribe con emoticonos. Con este paso también llegan los momentos más incómodos e inevitables al unir a distintas generaciones dentro de un mismo entorno cerrado.

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De la comunicación a compartir todo en un pequeño apartado. La familia es la red social básica y para ello surgen aplicaciones como FamilyWall que permiten tener un calendario compartido, tu propio muro interno al que solo accede la familia, el álbum familiar y el indispensable chat y localizador para que todos estén bien unidos.

La paga es ahora digital

Los pagos con el móvil crecieron un 40% en 2014, según datos de Juniper Research, y aspiran a seguir haciéndolo en un futuro digital, según J. Walter Thompson. El monedero móvil va haciéndose su sitio y en países como India aplicaciones como MobiKwik permiten una facilidad en la transferencia de pequeños pagos de dinero entre familia y amigos, al tiempo que pueden pagar facturas o comprar con el móvil. Un futuro que ya es presente y que ha llamado la atención de los grandes almacenes internacionales.

Ahora la paga puede ser digital, aprovechando plataformas como Paypal, e incluso las mismas aplicaciones familiares quieren ser la alternativa al futuro pago con el móvil y Facebook mueve ficha con su aplicación de mensajería.

¿Hay sitio para la privacidad?

Esta constante conexión con la familia acaba por generar su respuesta contraria. El necesario espacio vital lejos de los padres y del resto de parientes. La conquista de Facebook por estos segundos mueve a los más jóvenes a otros espacios donde poder seguir expresándose sin tanto control. Este fenómeno ha pasado siempre, ya sea con una tienda, un bar, una marca de ropa o un estilo de vida. Cada generación quiere tener su propia visión y sobre todo, su privacidad. De ahí que surjan los distintos filtros y grupos en dichas redes sociales para acotar qué puede leer cada persona.

La realidad es que la familia ha transformado su comunicación a través de la tecnología, de la llamada al mensaje, incluso para comunicarse entre sí estando dentro de la misma casa y así saber si está lista la cena o alguien necesita ayuda. Una evolución que también acaba por desarrollar ciertos límites para el uso de dicha tecnología y que esta no sea la que sustituya a las relaciones personales de siempre.

Fotos | Evil Erin,

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