Seguro que te ha pasado alguna vez. Estás tranquilamente navegando por internet con tu PC en completo silencio, haces doble clic en tu juego favorito, que tampoco es que sea el GTA V (con permiso del lanzamiento del GTA VI) ni un título demasiado exigente, pero, de repente, los ventiladores empiezan a rugir como si la caja estuviera a punto de despegar.
No te preocupes, no es que tu ordenador esté roto ni que vaya a explotar en cualquier momento. De hecho, significa todo lo contrario, que el ordenador, y más concretamente sus sistemas de seguridad, funcionan a la perfección.
El primer sistema de protección de tu PC
Esta reacción tan escandalosa es completamente normal y, en el fondo, es simplemente el sistema de defensa de tu ordenador haciendo su trabajo para proteger los componentes más caros de tu equipo.
Piensa que, cuando estás viendo un vídeo o escribiendo un documento, el procesador y la tarjeta gráfica, las principales piezas del equipo, trabajan al mínimo (a menos que se te ocurra entrar en tu navegador y dejar abiertas 34 pestañas). Por lo general, la mayoría de acciones que llevas a cabo en el ordenador consumen muy poca energía y, por lo tanto, casi no generan calor.

Sin embargo, la cosa cambia de forma radical en cuanto inicias un juego. Un juego moderno exige calcular millones de operaciones por segundo, mover texturas pesadas y gestionar un sinfín de tareas en segundo plano. Para conseguirlo, la tarjeta gráfica y el procesador necesitan pedir mucha más energía eléctrica, una energía que se convierte directamente en calor en cuestión de milisegundos.
Es aquí cuando el ordenador está diseñado para que, en el momento de superar cierta temperatura límite, se protejan los componentes. De no ser así, el equipo empezaría a fallar, aparecería el temido lag e incluso el PC podría llegar a apagarse por seguridad para no quemarse.
Y aquí es cuando entran en juego los ventiladores. Su misión es disipar ese calor expulsándolo fuera de la caja lo más rápido posible. A más trabajo, más calor, y a más calor, más velocidad necesitan las aspas para mantener todo bajo control.
Por qué el cambio de velocidad es tan repentino y ruidoso
Si notas que el ruido sube de golpe, se debe a la configuración de fábrica de las placas base y las tarjetas gráficas. Los fabricantes le dicen al sistema a qué velocidad debe girar cada ventilador según los grados que marque el sensor de temperatura.

Lo que pasa es que, para prevenir cualquier sobrecalentamiento, los ventiladores están programados para pasar de un 30% de velocidad a un 80% o 100% en cuanto la temperatura sube apenas diez o quince grados. Como los procesadores actuales se calientan casi al instante al recibir una carga pesada, los ventiladores reaccionan de golpe para adelantarse al problema.
Y, ojo, que si el equipo tiene algo de polvo en su interior, algo que suele ser bastante común, esto no hace más que sobrecalentar más los componentes y obliga al sistema a esforzarse el doble.











