Hay ocasiones en las que la tecnología sorprende, incluso a sus propios creadores. Es lo que ha ocurrido en más de una ocasión con los exploradores que hemos enviado a otros mundos. Quizás el caso más “curioso” sea el del rover Opportunity, una máquina pensada para una misión muy corta y que se extendió de manera sorprendente durante más de una década.
Cuando los científicos programan una misión, lo hacen teniendo en cuenta una vida útil. Esa vida útil ha sido calculada en diferentes pruebas de laboratorio y en entornos que simulan las condiciones, en este caso, de Marte. Una vez cumplida su misión, los expertos tienen “vía libre” para experimentar e intentar llegar más allá. Lo que nadie pudo predecir es que el Opportunity nos regalaría 15 años de exploración en el planeta rojo.
Opportunity, una misión de película
Marte es el centro de la mayoría de exploraciones a nuestros planetas vecinos. Mercurio o Venus no ofrecen tanto interés en estos momentos como el planeta rojo. Creemos que hace unos 3.500/4.000 millones de años, Marte fue un planeta con mares, canales y agua por doquier, y quién sabe si vida. Descubrir las pruebas de ese pasado es el objetivo.

La historia nos lleva a 2004, año en el que la NASA había diseñado Opportunity para recorrer alrededor de un kilómetro y funcionar durante 90 soles, como se llama a los días en Marte. Sin embargo, el pequeño vehículo de seis ruedas multiplicó esa previsión por 60 y recorrió más de 45 kilómetros.
Fue un viaje plagado de condiciones extremas, con inviernos marcianos, averías, problemas de movilidad, dunas de arena y tormentas de polvo. Su funcionamiento dependía de paneles solares, algo especialmente delicado en un planeta donde el polvo puede cubrirlos y reducir la energía disponible.
Su gran descubrimiento: un antiguo mar
La gran aportación fue reunir pruebas claras de que Marte tuvo agua líquida hace miles de millones de años. Opportunity fue una especie de geólogo con ruedas, capaz de analizar minerales, rocas y estructuras sedimentarias que apuntaron a antiguos ambientes acuosos, algunos potencialmente habitables para microorganismos.

La propia NASA anunció en 2004 que el Opportunity no había aterrizado solo en una zona mojada por el agua. “Pensamos que el Opportunity se halla ahora en lo que fue alguna vez la línea de la costa de un mar salado en Marte”, detalló el Dr. Steve Squyres de la Universidad de Cornell. Durante todo su periplo en Marte, el Opportunity envió más de 200.000 imágenes de Marte.
El final de Opportunity
Todo comienzo tiene un final. El del Opportunity llegó en junio de 2018. Marte se caracteriza por sus grandes tormentas de polvo, que son precisamente el mayor enemigo de cualquier aparato que funcione con paneles solares. Si los paneles se cubren, la fuente de energía se corta. Además de eso, la luz solar fue bloqueada y las baterías no pudieron cargarse.

El último contacto con la Tierra se produjo el 10 de junio de ese año. La NASA trató de recuperar la comunicación durante meses, pero terminó declarando el final oficial de la misión el 13 de febrero de 2019. En estos momentos, el Opportunity está inmovilizado en el “Perseverance Valley” de Marte, pero su historia sigue siendo una de las mayores demostraciones de resistencia en la exploración espacial y de cómo la tecnología puede sorprender incluso a sus propios creadores.
La increíble historia del rover Opportunity fue contada en el documental. Buenas noches, Oppy, que te recomiendo encarecidamente ver. Está disponible desde hace tiempo en Prime Video.











