Que cada vez haya más coches híbridos o eléctricos no es casualidad y es que cada vez más fabricantes de este tipo de vehículos se comprometen con la creación de nuevos productos que abandonan los sistemas de combustión por los eléctricos. Estamos hablando de que cada vez hay más sistemas de este estilo, pero que no solamente se pueden valer de los puntos de recarga para funcionar sino también del propio movimiento del coche para obtener energía en determinadas situaciones. Es aquí donde entra el juego el freno regenerativo una característica que a muchos les suena de pasada y que otros ya están utilizando porque tienen un coche con esta característica.
Por supuesto estamos haciendo lo de un sistema que hace del motor del coche una doble función como es mantenerlo en movimiento el mayor tiempo posible al mismo tiempo que frena y obtiene energía para ahorrarla y que la autonomía no se vea tan degradada.
Porque es tan importante un freno regenerativo en los coches eléctricos
Al igual que ocurre con el mundo de los dispositivos móviles tanto los portátiles como los teléfonos los coches eléctricos también tienen un gran problema con las baterías. Cada vez se montan muchas más eficientes y algunas de ellas con un mayor número de kilómetros de autonomía con los que es posible llegar más lejos. El problema es que no solo que no haya batería suficiente, ni siquiera que la gestión sea óptima, sino que la forma en que regenera solo dependería de un punto de carga.
Es aquí donde entra en juego el conocido freno regenerativo. Como te puedes imaginar, es una función del freno que es capaz de recuperar la energía gastada por el motor para moverse. El cómo lo hace es sencillo: su función es la de convertir la energía cinética de la desaceleración en electricidad, permitiendo regenerar dicha energía directamente en la batería mediante el frenado o incluso el proceso en que el freno motor se está utilizando.

Por eso, lo único que necesitas en este sentido es levantar el pie del acelerador y dejar que sea el coche el que se mueva por sí mismo. En ese momento el motor invierte su funcionamiento haciendo las veces de dinamo para regenerar energía. Esta resistencia es la que hace que el coche frene y de la misma manera se gane energía.
Ahora bien, esta retención es ajustable siempre que el fabricante de la opción. Esto quiere decir que incluso el coche se puede detener utilizado sistemas como el e.Pedal que es capaz de detener el coche sin apenas tocar el freno.
¿Qué contras tiene?
Todo esto suena muy bien, pero más de uno puede pensar que hay elementos que todavía pueden fallar en cuanto menos este sistema que regenera energía. La realidad es que todavía es un elemento que tiene que cumplir con ciertos puntos importantes para no convertirse en un problema. El primero de todos y que no es muy evidente es que es un dispositivo inteligente que aprende de tu conducción para funcionar. Aprender cómo funciona y cómo es de intensa es la frenada que haces es vital para su funcionamiento.
Por otro lado, esta eficiencia también se resiente en diferentes situaciones como por ejemplo aquellas que se salen de lo estrictamente considerado como normal. Dicho de otra manera, si la calzada está mojada o hay nieve y hielo debes tener mucho cuidado y priorizar tu seguridad por encima de la regeneración de energía por la pérdida de tracción en estas situaciones.
Además si la batería está al 100% de su capacidad te podemos asegurar que este tipo de frenada no será para nada efectiva porque no podrá almacenar más energía. Y esto sin contar con un elemento que a todo el mundo debe interesarle como es el sobre coste de esta tecnología que aumenta significativamente el coste del coche, ya sea híbrido o eléctrico.











