El famoso Concorde fue un avión que parecía adelantado a su tiempo y, de hecho, lo fue. Hoy, los aviones comerciales más avanzados no pueden igualar ni de lejos las capacidades de aquella maravilla de la ingeniería aeronáutica.
Era un avión supersónico de transporte de pasajeros, diseñado para volar muy por encima de la velocidad del sonido. Lo más curioso es que su primer vuelo fue en 1969, entrando en servicio comercial en 1976 y dejando de operar en 2003. Cada billete era muy caro y, por tanto, muy exclusivo.
El recuerdo del Concorde nos hace preguntarnos continuamente por qué no un resurgir de su tecnología adaptada a los tiempos de hoy. ¿Por qué un vuelo comercial debe durar siete horas cuando podría hacerse en tres o en cuatro? ¿Acaso romper la barrera del sonido está solo reservado a los cazas de combate? Ahora es Japón quien desea que eso cambie, con un enorme proyecto que dejará en pañales lo que el Concorde podía hacer.

Japón y sus vuelos a 6.100 km/h
Cuando miramos la pantalla o el hub de vuelo, sobre todo en vuelos de larga distancia, podremos ver que la velocidad oscila entre los 900 y los 1.000/1.100 kilómetros por hora. Piensa ahora en un vuelo comercial que pueda volar a 6.100 km/h, es decir, alrededor de cinco veces la velocidad del sonido. A ese ritmo, la temperatura exterior se dispara hasta casi los 1.000 °C, una barbaridad que dejaría fuera de combate a un avión convencional en cuestión de minutos.
La base del proyecto, llevado a cabo por la agencia JAXA en el Centro de Investigación de Kakuda, es un motor scramjet de hidrógeno, una solución bastante distinta a la de un avión tradicional. El propio movimiento del aparato comprime el aire a medida que avanza a toda velocidad, lo que hace que este tipo de propulsión sea especialmente eficaz en régimen hipersónico.
Primero hay que acelerar el vehículo hasta una velocidad altísima para que el sistema empiece a trabajar como debe. No es precisamente el tipo de tecnología que se pueda encender y tener listo desde una pista convencional.
El doble de rápido que el Concorde
Si algún día esto llegara a ser viable de forma comercial, el salto sería enorme. Un avión capaz de volar de forma estable a Mach 5 podría cubrir un trayecto como Tokio-Nueva York en torno a una hora y cuarenta y cinco minutos. El Concorde habría tardado bastante más en esa misma ruta de ejemplo. Con el Concorde, volando a Mach 2, habría necesitado en torno a 4 horas y media a 5 horas, según el recorrido exacto y las condiciones de vuelo. Es decir, el japonés sería más o menos el doble de rápido que el Concorde en ese viaje.

Limitaciones a sortear
La parte más complicada radica precisamente en el vuelo hipersónico a tales velocidades. No hablamos de un caza monoplaza, sino de un gran avión comercial pensado para llevar dentro cientos de personas y mucho más peso. La hipersónica obliga a pelear con límites físicos bastante brutales, como las ondas de choque, el calentamiento extremo de la estructura, turbulencias impredecibles y una estabilidad que habría que asegurar.
El siguiente paso del programa japonés serán pruebas de vuelo reales, con lanzamiento mediante cohete portador. Todavía queda bastante para hablar de vuelos comerciales, pero Japón ya ha conseguido demostrar que algunas de las barreras más duras de esta tecnología empiezan, por fin, a moverse.











