Comprar un disco de estado sólido (que eso es lo que quiere decir SSD, ni más ni menos) es lo más parecido a cambiar un coche viejo por uno de carreras. De repente, el ordenador arranca en cuestión de segundos, los programas abren al instante y todo vuela. Pero hay un fallo muy típico que comete muchísima gente y que sacrifica su buen trabajo.
Hablamos, como decimos en el titular, de instalar juegos, guardar fotos y vídeos y miles de documentos sin fin, es decir, rellenar el disco al máximo y ver cómo la barra de almacenamiento alcanza su límite. Y, cuando llenas un SSD hasta el tope, el ordenador va a empezar a dar tirones, se volverá lento y el disco se va a romper mucho antes de lo previsto.
¿Por qué no hay que llenarlo?
Para entenderlo fácil, piensa en los discos duros mecánicos de toda la vida como si fueran pizarras. Si querías borrar un dibujo o escribir algo encima, pasabas el borrador por esa zona y listo. Los SSD modernos son completamente distintos y funcionan más bien como un cuaderno de notas escrito a bolígrafo.

En este cuaderno de memoria, el ordenador puede escribir páginas nuevas de una en una y a toda velocidad. La diferencia, y la clave en el funcionamiento de los SSD, es que borrar algo implica mucho más que pasar el borrador. Hay que eliminar una hoja entera.
¿Qué significa esto en la práctica? Si el disco tiene espacio de sobra, el ordenador va buscando sitio y escribe la información directamente sin perder un solo segundo. Pero si tienes el disco lleno hasta arriba y casi no hay espacio, la cosa se complica bastante.
Para guardar una simple foto o un documento nuevo en un disco saturado, el sistema tiene que hacer un trabajo enorme ya que hay que buscar, leer, encontrar un hueco y alojar en otro lugar cosas que todavía sirven. Luego se borra la ‘página’ original y se aloja toda la nueva información.
Sí, es más rápido, pero, a la vez, más complejo ya que el disco trabaja más del doble para hacer exactamente la misma tarea. Por eso, cuando un SSD está rozando el límite de su capacidad, el ordenador empieza a quedarse colgado a ratos, la flecha del ratón se congela unas milésimas de segundo o tarda una eternidad en copiar cualquier archivo grande.

El espacio que necesitas
La regla de oro para no tener quebraderos de cabeza es muy sencilla: deja siempre libre entre un 15% y un 20% del espacio total del disco.
Dicho de otra manera, para que se entienda bien. Si tu disco es de 500 GB, intenta dejar unos 80 o 100 GB libres. Si es de 1 TB, mantén vacíos unos 150 o 200 GB.











