Los que vivimos los inicios de Internet en los años 90, aún alucinamos con las velocidades de fibra óptica actuales. Una página web con fotos podía tardar minutos en abrirse completa, mientras que la descarga de música o vídeo podía llevar semanas en muchos casos.
Los juegos en línea estaban en pañales y, por supuesto, no soportaban la presencia de cientos de jugadores al mismo tiempo como ocurre hoy. Todo eso queda en la prehistoria, sobre todo cuando asistimos a noticias como la que nos ocupa, con China anunciando una transmisión de fibra de 3,2 petabits por segundo.
Velocidad “absurda”
Mel Brooks hablaba de “velocidad absurda” en la versión doblada de «La loca historia de las galaxias». Ahora podemos hacer prácticamente lo mismo, porque cuando se alcanzan cifras tan enormes de transmisión, la pregunta es: ¿Para qué lo queremos?
Descargar una película en un segundo ya parece una conexión irreal. Ahora imaginemos hacerlo con más de 20.000 películas en 4K. Esa es la comparación utilizada para explicar un nuevo resultado anunciado por investigadores chinos: una transmisión de datos de 3,2 petabits por segundo mediante una fibra óptica de 24 núcleos.

Según recoge TechRadar, se trata de una prueba de capacidad de transmisión que, según sus responsables, establece un nuevo récord en tiempo real bajo las condiciones de su sistema. Los 3,2 petabits por segundo equivalen a 3,2 millones de gigabits por segundo. Para ponerlo en perspectiva, el Gobierno de la provincia china de Hubei compara esa capacidad con la de unos 3,2 millones de conexiones de 1 Gbps funcionando simultáneamente.
Una fibra con 24 caminos para los datos
El proyecto reúne a especialistas del Laboratorio Nacional Clave de Tecnología de Comunicación Óptica, China Information and Communication Technologies Group, Pengcheng Laboratory y Fiberhome Fujikura Fiber Optic Technology.
Para alcanzar la cifra, el equipo combina dos técnicas. La primera es la multiplexación por división espacial, que permite transportar flujos de datos independientes a través de los distintos núcleos de una misma fibra. La segunda consiste en utilizar las bandas ópticas S, C y L. Son diferentes intervalos de longitudes de onda que permiten aprovechar una porción mayor del espectro para transportar información.
Transportar tantos canales simultáneamente introduce dificultades. Una de ellas es controlar las interferencias entre canales vecinos, que pueden perjudicar la calidad de las señales. También hay que gestionar las diferencias de funcionamiento entre las tres bandas ópticas sin que una de ellas limite el rendimiento del conjunto.

¿Cuándo podría llegar a las redes comerciales?
Por ahora, no hay un calendario oficial de despliegue ni precios anunciados. Tampoco se ha aportado una evaluación independiente de su funcionamiento sostenido en redes comerciales reales. Antes de salir de las pruebas controladas, una tecnología así debe demostrar que puede operar con fiabilidad.
El avance apunta a aumentar la capacidad de las redes que transportan grandes volúmenes de datos, no a convertir inmediatamente nuestra conexión doméstica en una autopista de petabits. La cifra es espectacular, pero, como hemos comentado al inicio, el siguiente reto es demostrar que también puede ser útil fuera de la demostración.










