SpaceX está inmersa en su propia carrera espacial. Elon Musk a la cabeza, acelera los hitos de la compañía para llegar donde nunca antes hemos llegado. En el horizonte está la llegada del ser humano a Marte, mientras van resolviendo otros quehaceres terrestres, como la histórica salida a bolsa de la compañía.
Además de algunas reacciones esperadas, como el hecho de que el valor de la compañía se haya disparado a 2,1 billones de dólares, una cantidad superior al PIB de España, ha habido otras consecuencias más curiosas en este movimiento de SpaceX. Uno de los más curiosos ha sido el hecho de cómo un trabajador de la compañía que entró en la misma sin saber casi dónde se metía, se acaba de convertir en millonario.
Bienvenido a SpaceX: toma unas acciones…
Cuando Juan Hernández entró en SpaceX como soldador, la empresa no significaba nada especial para él. No era un sueño de infancia ni una meta cuidadosamente perseguida. Era, simplemente, una oportunidad laboral más. Había conocido la compañía por medio de un amigo que ya trabajaba allí y que pensó que su perfil encajaría.
Todo empezó en 2015, cuando fue contratado y recibió acciones por valor de 10.000 dólares. Entonces no les dio demasiada importancia. Venía de empleos pagados por hora, trabajos en los que nadie hablaba de participación empresarial ni de crecimiento patrimonial. Entró en la compañía y aceptó sus acciones.
La cuestión es que Hernández posee unas 6.500 acciones de la compañía, una participación que, con el cierre bursátil del viernes en 160,95 dólares por título, supera ya el millón de dólares de valoración gracias a la histórica salida a bolsa de SpaceX.

Un trabajo en la sombra
Como suele ocurrir en muchas empresas tecnológicas, el trabajo de Hernández ha sido vital, pero menos reconocido. Durante una década en SpaceX, su trabajo consistía en fabricar estructuras para el traslado y la preparación de los cohetes, así como la infraestructura que permitía sostenerlos y posicionarlos en la plataforma.
Con los años fue ascendiendo hasta convertirse en supervisor. Pero hoy la historia es diferente, ya que Hernández trabaja hoy en Blue Origin, la compañía aeroespacial propiedad de Jeff Bezos. Su hija mayor, de 16 años, ya tiene participaciones en empresas como Meta y en otras compañías.
SpaceX debutó en el Nasdaq bajo el símbolo SPCX en una de las salidas a bolsa más esperadas de los últimos años. La operación, valorada en 75.000 millones de dólares, ha vuelto a colocar a la empresa en el centro de la conversación económica global. Por el camino, también ha disparado el patrimonio de miles de empleados que, durante años, fueron acumulando acciones mientras levantaban la compañía desde dentro. El de Hernández es el ejemplo visible de otros casos que se han dado como consecuencia de esta operación.

SpaceX, ¿y ahora qué?
Con su salida a bolsa, Elon Musk tiene de nuevo el músculo necesario para poder financiar sus proyectos prioritarios dentro de la compañía. Entre ellos, quiere meterse más de lleno y competir con mejores armas en la carrera de la inteligencia artificial. No hay que olvidar que la red de satélites Starlink va a seguir creciendo para ofrecer comunicaciones e internet en lugares remotos del planeta.











