Las impresoras 3D han cambiado por completo la forma en la que podemos crear objetos a partir de un diseño realizado en nuestro ordenador. Pese a que su uso es muy sencillo y, durante los últimos años, ha mejorado considerablemente, existen algunos aspectos que debemos tener en cuenta para evitar problemas innecesarios.
Las impresoras 3D se han convertido en una herramienta imprescindible en una gran cantidad de sectores profesionales. Además, son muchos los aficionados que tienen uno de estos dispositivos en su casa para desarrollar todo tipo de proyectos personales. En contra de la creencia general, su uso no está exento de riesgos, como te vamos a explicar a continuación. Es importante tenerlos en cuenta para evitar sustos mientras desarrollamos nuestros proyectos.

Los vapores, un aspecto a tener en cuenta
Lo primero que debemos tener en cuenta es que muchos de los riesgos que te vamos a explicar en este artículo dependen del uso que vayamos a hacer de la impresora. Es decir, si le vamos a dar un uso profesional, con varias horas de funcionamiento al día, estaremos más expuestos a este tipo de riesgos que si la utilizamos con fines recreativos y con un uso más puntual. Por lo tanto, no todo lo que te vamos a contar a continuación afectará igual a todos los casos, sino que dependerá del uso que realices.
Uno de los principales riesgos a los que estamos expuestos es a los vapores que genera el uso de la impresora 3D. De hecho, muchos fabricantes recomiendan ventilar muy bien la zona en la que se encuentra la impresora mientras está en funcionamiento. Pese a que estos gases no se consideran tóxicos en la mayoría de los casos, el olor de los filamentos al calentarse puede llegar a provocar malestar o incluso dolor de cabeza. Por suerte, solucionar esta situación es muy sencillo: basta con asegurarse de tener las ventanas abiertas o utilizar un ventilador que ayude a mover el aire.
Las quemaduras, un riesgo importante
Otro aspecto a considerar tiene que ver con las temperaturas que alcanza la impresión en 3D. Si no estamos muy familiarizados con este ámbito, es importante tener en cuenta que la temperatura de la boquilla puede superar los 200 o 250 grados. En los modelos más profesionales, la temperatura puede ser incluso mayor. Por ello, es fundamental saber bien qué partes se pueden tocar cuando están en funcionamiento, ya que cualquier mínimo error podría tener consecuencias importantes.
Si necesitas manipularla, asegúrate de que la impresora esté apagada o, en el caso de que esté encendida, hazlo con el equipamiento adecuado para evitar problemas innecesarios relacionados con tu seguridad.
No sirve para todos los objetos
Un error bastante frecuente cuando compramos una impresora 3D es intentar imprimir cualquier tipo de objeto con ella. Sin embargo, es importante tener en cuenta que, en función del modelo y de la calidad de la impresora, vamos a estar bastante limitados en lo que respecta a las formas del objeto, así como a otros aspectos como la densidad de la impresión o la capacidad de filamento que es capaz de utilizar.
Antes de comprar una impresora 3D, te recomendamos que tengas claro cuál va a ser su uso. Si vas a necesitar alguna característica especial porque la vas a utilizar con fines profesionales, asegúrate de que estás eligiendo el modelo que cubra todas tus necesidades.











