Cuando compramos un teléfono nuevo, solemos fijarnos en la cámara, la batería o la potencia del procesador. Sin embargo, en una época donde la inflación parece dominarlo todo, sería mejor fijarse en cuánto te va a durar un teléfono móvil. A fin de cuentas, de nada sirve que tenga una celda enorme o la mejor cámara del mercado, si a la primera caída se te rompe.
Sí, sabemos que no hace mucho los teléfonos muy resistentes eran pesados y toscos, pero terminales como el Moto G75, por poner un ejemplo, demuestran que se puede tener un diseño estilizado, ligero y compacto sin renunciar a una protección ante todo tipo de accidentes. Y la clave detrás de esto es la certificación militar MIL-STD 810H.
¿Qué significa MIL-STD 810H?
Seguramente hayas leído estas siglas en la ficha técnica de varios dispositivos, pero ¿qué significan realmente? Sencillamente, que un teléfono cuente con este sello significa que ha superado una serie de torturas, de unas pruebas extremadamente exigentes diseñadas por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos para garantizar que los equipos que usan sus militares son capaces de sobrevivir a las peores condiciones posibles en el campo de batalla.
Esto, aplicado a nuestros móviles, implica que el teléfono es capaz de superar con éxito 16 rigurosas pruebas de durabilidad, lo que le convierte, de inmediato, en un auténtico todoterreno capaz de aguantar situaciones ambientales que destrozarían por completo a un smartphone sin esta certificación.
Para empezar, es un dispositivo preparado para soportar el calor más sofocante. Los teléfonos con MIL-STD 810H pueden resistir temperaturas de hasta 70°C durante cuatro horas en entornos húmedos, y hasta 60°C en ambientes completamente secos. Además, su estructura está diseñada para aguantar la radiación solar directa de hasta 49°C durante un día entero sin que sus componentes internos sufran daños ni degradación.

El frío extremo tampoco es un problema para estos modelos, ya que son capaces de funcionar de manera óptima a temperaturas de hasta -20°C durante cinco horas seguidas. Lo verdaderamente complejo para la tecnología no es solo el frío o el calor estático, sino los cambios drásticos de clima. Móviles como el Moto G75 están protegidos frente a variaciones bruscas de temperatura, soportando choques térmicos que van desde los -21°C hasta los +50°C de forma repentina.
Además, no podemos obviar que el agua y la humedad suelen ser los mayores enemigos de la electrónica. Aunque muchos teléfonos actuales presumen de protección contra el agua, la certificación militar va un paso más allá y permite a los teléfonos soportar la exposición directa a la lluvia durante 90 minutos. Esto se complementa con la clásica inmersión a 1,5 metros de profundidad durante 30 minutos, equivalente a la norma IP68.
Por si fuera poco, el dispositivo certificado es ultrarresistente a entornos costeros o tropicales. Puede sobrevivir a la niebla marina y a una humedad del aire de hasta el 95%, expuesto a temperaturas variables de entre 30°C y 60°C durante diez días seguidos sin oxidarse ni fallar.
Incluso si viajas en avión o te apasiona el montañismo, su rendimiento en las alturas está garantizado, ya que funciona perfectamente a una altitud de hasta 4,5 kilómetros.











