Vivimos una época curiosa. Hemos pasado de no tener la IA en nuestras vidas a tenerla integrada prácticamente en todo en muy pocos años. Las diferentes herramientas de IA están removiendo cimientos que antes parecían sólidos, sobre todo en muchos campos profesionales en los que la inteligencia artificial está desplazando a muchos humanos.
Mientras estas líneas hayan sido tecleadas por un humano, defenderemos siempre la experiencia, la empatía, la creatividad y los errores, que nos hacen precisamente humanos y nos diferencian de las máquinas. Aunque da la sensación de que hacen ya casi de todo, el futuro pasa por delegar aún más en la IA todas las tareas que hacemos en el día a día con nuestro PC o con nuestro móvil. Es ahí donde entran en juego los agentes de IA.
Qué son los agentes de IA
Cuando hablamos de agentes y de IA, a muchos les vendrá a la cabeza la película Matrix. No en vano, hablamos de una evolución en la que pasamos de dar instrucciones para todo a recibir sugerencias para que la mayoría de las tareas sean ejecutadas sin nuestra intervención. Esos son los agentes de IA, que están ya entre nosotros de forma tímida, pero que se irán integrando más y más en nuestro día a día.

Un agente no solo responde a nuestras inquietudes, toma acción e intenta resolver. Eso significa que puede recibir un objetivo del tipo “organiza mi semana”, “busca las mejores opciones para este viaje”, “redacta y envía este correo” o “revisa estos documentos y saca conclusiones”, y a partir de ahí construir un pequeño plan de acción. Puede consultar información, operar con aplicaciones, encadenar tareas y corregirse si algo no sale como esperaba.
Lo pueden hacer «casi» todo.
Vamos con un ejemplo práctico, el primero que me viene a la cabeza, pero con el que creo que se entenderá bien. Si le damos permiso y se integra en nuestro sistema (piensa en Windows o incluso integrado en el hardware del PC), podremos ser más productivos que nunca, incluso estando de vacaciones.
Vale. Ahora, cuando alguien se va de vacaciones en el trabajo, crea un mensaje automático para contestar a compañeros y clientes. Algo así como: “Estoy fuera de la oficina y volveré el día bla bla…” Un agente de IA puede quedarse a los mandos incluso cuando no estés. Podremos darle instrucciones claras. Por ejemplo, podremos decirle: «Durante mis vacaciones, si un compañero pregunta dónde está tal documento, contestas indicando que está aquí y aquí». Si escribe un cliente preguntando por precios y ofertas, le reportas este documento o le remites a que escriba a este compañero, etc.
Pero no es solo algo aplicado al ámbito laboral. Imagina que estás saliendo del gimnasio y quieres pedir algo para cenar. Antes de montarte en el coche, puedes decirle al agente que entre en la web de tu pizzería preferida y pida una pizza peperoni de tamaño familiar para que sea entregada en media hora. El agente entra en la web y hace el pedido como si fueras tú el que clica en cada parte de la pantalla.

¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar?
La cuestión aquí no es si la tecnología lo hace o no posible, ya que lo hace posible. Tenemos ejemplos con el Modo Agente de OpenAI dentro de ChatGPT, pero también con Agentforce de SalesForce para entornos corporativos. Otros ejemplos los tenemos en Moveworks, Intercom Fin, Aisera o Kore.ai, que ya operan en ese espacio.
El debate sobre la mesa es hasta dónde vamos a permitir esta integración. ¿Vamos a permitir el control total de nuestro PC, nuestro móvil y, en definitiva, nuestra vida a una IA? ¿Vamos a dejar que un agente de IA conteste a nuestra madre los mensajes pendientes como si fuésemos nosotros porque estamos muy cansados o nos da pereza hacerlo a nosotros?
Todo esto debería conllevar antes una reflexión previa por parte de la sociedad, una sociedad que, por desgracia, no tiene demasiado tiempo para pensar en el mundo vertiginoso que nos ha tocado vivir. La cuestión con los agentes de IA es que la IA se nutre de nuestros errores y fallos para ser mejor, más o menos como nosotros mismos como raza. En este sentido, ¿qué fallos debería cometer o cometería un agente de IA para aprender de ellos? ¿Y si esos fallos no tienen solución?











