El GPS está clásicamente asociado a nuestra posición cuando usamos un smartphone. Pero no es la única tecnología que permite saber dónde estás. De hecho, tu teléfono puede calcular dónde estás aunque no tenga buena cobertura de satélites, estés dentro de un edificio, en el metro o en un aparcamiento subterráneo.
La cuestión es que el GPS no es el único elemento de hardware que determina nuestra posición. En realidad, es una combinación de varias tecnologías lo que lo hace posible y más efectivo que nunca. Son tecnologías como las redes WiFi, el Bluetooth, la banda ultraancha y los sensores internos que trabajan juntos para que las aplicaciones sepan, al menos de forma aproximada, dónde se encuentra el teléfono.
Las antenas de telefonía móvil
El móvil está conectado constantemente a una antena de telefonía. Cuando te mueves, cambia de torre o se comunica con varias al mismo tiempo. Esa información permite calcular una ubicación aproximada incluso con el GPS desactivado.
Con una sola antena, el margen de error puede ser de varios kilómetros. Pero si el teléfono detecta varias torres cercanas, el sistema compara la señal que recibe de cada una y puede acotar mucho más la zona. No es suficiente para indicarte en qué portal exacto estás, pero sí puede servir para ubicar un móvil perdido o mostrar una posición general cuando el GPS no tiene señal.

El WiFi te sitúa en interiores
El GPS funciona bien bajo el cielo abierto, pero pierde precisión dentro de edificios. Ahí entra en juego el WiFi. El móvil detecta las redes inalámbricas que tiene alrededor, aunque no esté conectado a ellas, y compara esa información con bases de datos de ubicación.
Empresas como Google lo han ido asociando muchas de esas redes con una posición geográfica. Si tu móvil detecta las mismas redes que ya están registradas en una estación, un centro comercial o una calle, puede estimar dónde te encuentras. Por eso Google Maps puede seguir orientándote dentro de un aeropuerto o una gran superficie comercial aunque la señal GPS sea débil.
Bluetooth para localizar objetos
El Bluetooth tiene menos alcance que el WiFi, pero es muy útil para encontrar cosas cercanas. Se usa en auriculares, relojes inteligentes, etiquetas de rastreo y llaves conectadas. Cuando pierdes un accesorio compatible, el móvil puede detectar su señal Bluetooth y mostrarte si está cerca. Si el objeto está fuera de alcance, algunas redes de localización aprovechan los móviles de otros usuarios que pasan cerca para actualizar la última posición conocida.

La banda ultraancha ofrece precisión
La banda ultraancha, conocida como UWB, es una tecnología más precisa que el Bluetooth. No solo detecta que un objeto está cerca, sino que puede calcular a qué distancia está y en qué dirección. Esto permite que el móvil muestre una flecha en pantalla para encontrar unas llaves, unos auriculares o una mochila. Para utilizarla, tanto el móvil como el accesorio deben ser compatibles.
Los sensores también ayudan
El móvil lleva sensores que detectan si caminas, giras, subes escaleras o te desplazas en coche. El acelerómetro mide los movimientos, el giroscopio detecta la orientación y la brújula digital indica hacia dónde apunta el dispositivo.
Cuando el GPS se pierde durante unos segundos, como al entrar en un túnel, el teléfono puede usar estos sensores para calcular aproximadamente hacia dónde te estás moviendo. No es una ubicación perfecta y se vuelve menos precisa con el tiempo, pero permite que el mapa no se quede bloqueado de golpe.











