El bocado exquisito es volar para probar un plato en París en la casa de un desconocido

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Restaurantes como El Celler de Can Roca solo hay uno en el mundo, al menos una vez al año cuando el elegido recibe el premio al mejor restaurante del mundo (que en 2014 fue a parar al danés Noma). Pero más allá de esta liga exclusiva existe un turismo que está creciendo y buscando nuevas alternativas para disfrutar de un bocado exquisito en los lugares más desconocidos.

El turismo gastronómico como motor

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El turismo gastronómico es un fenómeno en auge que cada vez mueve más dinero. España sabe muy bien de su importancia, ya que es uno de nuestros fuertes para ofrecer a los 5,4 millones de turistas que llegaron al país en abril (un 2,8% más que en 2014, según datos de Frontur).

En el 1er Foro Mundial de Turismo Gastronónico de la OMT, celebrado este abril, destacaron, entre otras conclusiones, que “el turismo gastronómico es transversal e integra múltiples realidades, es un dinamizador de la economía local, la persona y sus historias son importantes, tiene un reto con la globalización y con la coordinación de esfuerzos, y debe contar con una innovación continua”. Estas ideas podrían definir el éxito de proyectos como la web VizEat, donde uno puede reservar mesa donde a priori menos se puedes esperar.

La gastronomía, una pasión compartida

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Según el foro mencionado “el turismo gastronómico debe ser participativo y colaborativo”. Todos los actores son claves en el éxito de este turismo. Y VizEat lo lleva a la práctica, solo que aumentan los actores de la obra. La web se encarga de poner en contacto a personas desconocidas pero con una pasión en común: la gastronomía.

Si los restaurantes más conocidos del mundo tienen ya suficiente competencia entre sí, en un futuro puede que estén mirando de reojo a lo que estén haciendo chefs amateurs en sus propias cocinas, desde donde estos ofrecen unos platos y una experiencia exquisita, que puede transformar un viaje a París o al centro de Roma, donde descubriríamos la cocina italiana en un entorno alejado del turista masificado, de guías y de grupos de excursiones.

Estos desconocidos nos abren sus casas, sus salones y de paso, sus secretos para compartir una velada fuera de lo esperado. La gastronomía como puente de culturas. Solo tienes que buscar a qué ciudad quieres ir y podrás encontrar distintas opciones para degustar (distintos precios, sabores, platos…). VizEat también ha llegado a España, y ciudades como Madrid o Barcelona ya ofrecen propuestas para que puedas probar esta otra alternativa al restaurante a pie de calle.

El social dining con acento francés

VizEat es el proyecto francés de Jean-Michel Petit y Camille Rumani, una pareja que ha apostado fuerte por el negocio del social dining o los llamados “Airbnb para comidas”. En 2015 adquirieron Cookening, una startup, también francesa con un planteamiento similar. A través de Eurovestech obtuvieron dos rondas de financiación de 1 millón y dos millones de euros en 2014 y en 2015, respectivamente.

Ellos no son los únicos en este sector, otras empresas como la estadounidense EatWith o la compañía catalana Social Eaters también buscan ofrecer la oportunidad de compartir mesa con desconocidos y a cambio de la experiencia obtener unos ingresos extras, con un porcentaje destinado a los intermediarios (en el caso de VizEat es de un 15%). Un turismo distinto que marida sabores con personas.

Fotos | VizEat

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