Los errores más incomprensibles de la censura en Facebook que hace dudar de esta

La famosa foto en blanco y negro en la que aparecen unos niños vietnamitas corriendo y huyendo del napalm que tiene a una de las menores desnuda fue censurada por Facebook al considerar que el desnudo de la menor contravenía las normas de la red social.

Facebook asegura que no censura contenidos, pero que hay unas normas que se deben cumplir y en las que también se da a conocer cómo denunciar posible contenido inapropiado.

Como sabemos, Facebook dio marcha atrás y permitió que se compartiese la instantánea y anunciaba que ajustaría sus mecanismos de revisión para permitir compartir la imagen en el futuro.

¿Por qué desaparecen en Facebook contenidos apropiados?

Si no censura contenidos, ¿por qué desaparecen?

En este caso, Facebook asegura que tras las críticas se revisó cómo se aplicaron estas normas en este caso concreto. “Normalmente se presume que una imagen de un niño desnudo viola nuestros Estándares Comunitarios, y en algunos países podría incluso calificarse como pornografía infantil”, explican fuentes de la compañía.

No es el único caso en el que obras artísticas han sido bloqueadas por Facebook. También el cuadro del Cupido desnudo de Caravaggio o la mismísima Sirenita de Copenhague han tenido que lidiar con los términos y condiciones de publicación de determinado material.

Como asegura Online Censorship, una plataforma generada por los usuarios para documentar la eliminación de contenido en seis plataformas sociales (Facebook, Twitter, Instagram, Flickr, Google+ y YouTube), para abordar cómo estos sitios moderan el contenido generado por el usuario y cómo se afecta la libertad de expresión en Internet, la mayoría de las redes sociales se reservan el derecho de determinar qué contenido van a alojar y cuál no al considerar que violan sus políticas. Pero esta organización considera que es una forma de censura, lo que puede tener un efecto “escalofriante” sobre la libertad de expresión.

Pezones femeninos no, gracias

Otros ejemplos en los que las redes sociales aplican sus políticas sin tener muy en cuenta el contexto y el fin de las imágenes están relacionados con el pecho femenino.

Así, todo aquello que tiene que ver con la lactancia materna está sujeta a cierta polémica. Por ejemplo, Tina Spenst se quejó en 2013 después de una foto que publicó de sí misma amamantando a su hija fuese bloqueada de Facebook.

Las nuevas políticas de las redes sociales ya permiten este tipo de fotos. Así, y aunque Facebook continúa eliminando cualquier fotografía en la que se pueda ver a la gente “mostrando genitales o concentrándose en las nalgas completamente expuestas”, en la revisión de estas políticas se aclara que “restringimos algunas imágenes de los senos femeninos si incluyen el pezón, pero siempre permitimos fotos de mujeres que participan activamente en la lactancia materna o muestran senos con cicatrices post-mastectomía”.

Pero, de nuevo, un vídeo argentino conseguía hacerse viral al concienciar sobre el cáncer de mama… mostrando pechos masculinos en lugar de femeninos (pese a que este tipo de cáncer tiene una incidencia mayoritariamente femenina).

La adoración por los gatos es para los egipcios

Dentro de todos estos casos, más o menos comprensibles en la lucha de las redes sociales por evitar contenidos pornográficos, violentos, obscenos e inapropiados (las restricciones suelen afectar a contenido que muestra desnudez y actividad sexual, salvo el que se publique con fines educativos, humorísticos o satíricos), hay veces que la censura resulta, cuando menos, chanante.

Por ejemplo, lo que asegura que le pasó al blogger Varen Krishnan, que vió cómo se bloqueaba su cuenta de Facebook después de compartir una foto de un gato con un amigo.

O a los creadores de El Mundo Today, quienes cuentan que una de sus cuentas personales también fue bloqueada por hacerse eco de una de las noticias publicadas.

¿Bloquear o no bloquear?

Pero las dudas también surgen en el caso contrario: cuando los usuarios consideran que determinados contenidos o cuentas deberían ser censurados y, pese a las protestas, no se consigue. En esta ocasión Facebook toma forma de Instagram, empresa que adquirió en 2012.

Uno de los casos más sonoros es el de la cuenta de Eugenia Cooney, una chica de 22 años que cuenta con casi medio millón de seguidores en Instagram y más de un millón en YouTube. Para muchos, Cooney es una clara apología de la anorexia.

Ella, pese a su imagen, se defiende asegurando que “nunca le he dicho a nadie que trate de querer perder peso o intentar cambiar su apariencia o parecerme a mí”.

Y, para la polémica, podemos añadir que algunos expertos consideran que censurar o prohibir este tipo de contenidos no solo no arregla el problema, si no que lo empeoran.

Todo por la censura

La red social, como otras compañías globales de Internet, hay veces que tiene que hacer un equilibrio entre diferentes fuerzas. Por un lado, este tipo de empresas deben respetar y cumplir las leyes de todos los países en los que estén presentes para no correr el riesgo de ser prohibidos pero, por otro, no deberían permitir que estas leyes impidieran algunos de los derechos básicos, como la libertad de expresión.

O, dicho de otra manera, Facebook actúa a veces como un censor del gobierno en nombre de ese país. India, Turquía y Pakistán son los países más complicados en esta materia. Cada año, la red social debe retirar miles de páginas y fotos año por “blasfemia”, por criticar al gobierno o publicar algo que es ofensivo a nivel religioso.

Pero también se sabe que Facebook ha desarrollado un software especial para poder operar en China, donde la red social ya había sido bloqueada. En este caso, más que bloquear a posteriori lo que se intenta es que determinados contenidos sean analizados y filtrados para que no lleguen a aparecer en este país.

Es verdad que la propia red social tiene un apartado dentro de su web donde puedes consultar las solicitudes que recibe de los diferentes gobiernos. En España, por ejemplo, las solicitudes son siempre de casos penales y alguno de emergencia.

En Estados Unidos, por ejemplo, la compañía también ha tenido que bloquear y suspender las cuentas de algunos usuarios a petición de la policía. Uno de los casos más recientes tuvo lugar en los altercados en Baltimore. Una de las participantes en la protesta estaba utilizando las redes sociales para difundir el enfrentamiento. Funcionarios de la policía pidieron a Facebook e Instagram (propiedad de Facebook), suspender las cuentas de esta usuaria, que acabó falleciendo por los disparos de la policía. La red social apenas tardó una hora en desactivar la cuenta, que volvió a estar activa pasado el enfrentamiento.