La infidelidad en los tiempos de la informática… e Internet

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Por mucho que se diga o se hable, la infidelidad y sus prácticas no han cambiado con internet, o eso cuentan los expertos, sino que gracias a internet estas prácticas quedan documentadas y se pueden estudiar sacando conclusiones y patrones de comportamiento que antiguamente sólo se podían intuir. Las parejas siempre han tenido problemas y es normal que se conozca a una persona más afín después de contraer matrimonio. Lo que ha sucedido es que las infidelidades han abandonado los bares para pasar a conquistar el terreno digital.

Por lo visto una situación muy común entre la gente casada es tener un Plan B, es decir un amigo o conocido con el que la persona casada sabe que podría tener una conexión romántica por lo que sería candidato para una futura relación. Según parece la mitad de las mujeres tienen un marido futurible por si el actual no les acaba de cuajar. En este caso los candidatos más afines suelen ser viejos amigos, ex-novios o incluso un conocido del gimnasio. En cualquier caso, hoy en día, y gracias a herramientas como Facebook o Twitter, es mucho más sencillo mantener el contacto y los resquicios de pasión con estos Planes B.

En muchos casos, estos maridos en el banquillo no son una amenaza real puesto que algo más del 40% admite que conoció al candidato antes que a su marido. Además un tercio de las mujeres duda que nunca llegue a pasar nada con su Plan B. En cualquier caso es una señal más de que se debe cuidar a la pareja porque siempre puede haber un tercero al acecho.

Otro aspecto a tener en cuenta es que las redes sociales son un factor de riesgo para infidelidades. No en sí mismas, pero parece demostrado que la gente que utiliza asiduamente las redes sociales y los móviles tiene más conexiones sociales que el resto, se calcula que alrededor de un tercio más, por lo que aumentan los candidatos a definirse como un Plan B. Aunque esto sólo sería un efecto colateral de tener más amigos, algo que a priori no es malo.

En cualquier caso se trata de un aspecto determinante para la infidelidad. Los expertos miden la fortaleza de una relación con tres parámetros: la inversión emocional, la satisfacción, y la disponibilidad de parejas alternativas. Así pues, las redes sociales, al ampliar el número de amigos y conocidos disponibles, también son un factor clave que dispara las infidelidades.

Las redes sociales también han puesto de manifiesto que existen dos tipos de infidelidades: la infidelidad con contacto físico, y la infidelidad emocional. Esta última suele estar mucho más extendida y es igualmente dolorosa y desestabilizadora para las relaciones. Se trata de relaciones en las que no hay consumación pero en las que la persona casada mantiene una relación íntima con una tercera persona, alguien que es más que un amigo y con implicaciones emocionales. Además en muchas ocasiones estas relaciones emocionales pasan al plano físico.

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La industria intenta aprovechar estos hechos tanto con aplicaciones para perpetrar estas infidelidades como la red contactos para casados Ashley Madison o las aplicaciones para controlar que la pareja no se pase de la raya como hace mCouple, un tracker que te informa de todos los movimientos de tu pareja: sus llamadas, SMS, e incluso sus mensajes de Facebook.

Aunque esta pueda parecer una aplicación extrema, la desconfianza y los celos están a la orden del día y son muchas las relaciones que acaban cuando uno de los cónyuges encuentra mensajes poco apropiados en el móvil de su pareja. Un ejemplo de esto fue lo que le sucedió a Tiger Woods. Pero no es necesario instalar aplicaciones para espiar a la pareja, muchas veces una pequeña ojeada a los últimos mensajes acaba siendo lo que destapa la infidelidad y esta es una práctica habitual para mucha gente.

También está el caso contrario, el de las personas con una vida social online muy activa que consiguen hacer saltar las alarmas de sus parejas sin que haya ocurrido nada. Porque al igual que existen las infidelidades, también existen las personas demasiado recelosas de las relaciones de su pareja.

Si miramos los datos disponibles, veremos que la infidelidad es más habitual de lo que podríamos creer. De los estudios realizados a lo largo de los años se han descubierto datos como:

  • El 41% de los matrimonios han sufrido una infidelidad.
  • El 57% de los hombres y el 54% de las mujeres admite haber sido infiel en alguna de sus relaciones.
  • El 22% de los hombres casados y el 14% de las mujeres casadas admiten haber sido infieles en el matrimonio.
  • El 35% de las infidelidades suceden en viajes de negocios.
  • El 17% de los encuestados admite haber sido infiel con el hermano o hermana de su pareja.
  • La relación extramarital tiene una duración media de dos años.
  • El 74% de los hombres y el 68% de las mujeres admiten que serían infieles si supieran que no los iban a pillar nunca.
  • Entre el 2 y el 3% de los niños son fruto de una infidelidad.

Antes las infidelidades se buscaban en los bares, hoy en día sólo es necesario meterse la mano en el bolsillo y sacar el móvil, pero el resultado es el mismo: una acción que puede acabar con una relación o un matrimonio.

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