El avance de la tecnología ha ido irremediablemente ligado a nuestra comprensión del mundo. Somos más conscientes que nuestros antepasados del planeta en el que vivimos y del universo en el que flota. La aviación ha sido uno de los grandes avances tecnológicos de nuestra historia moderna, uniendo culturas y democratizando los viajes alrededor del mundo.
Precisamente la tecnología que nos permite volar nos ha dado una perspectiva única sobre nuestro mundo. Esa perspectiva ha dejado enormes sorpresas, siendo una de las más grandes y misteriosas la que tuvo lugar cuando se divisaron por primera vez las famosas Líneas de Nazca en Perú.
El descubrimiento de las líneas de Nazca
Durante décadas, las Líneas de Nazca fueron uno de los grandes misterios de la arqueología. En mitad del desierto peruano aparecen enormes figuras de animales, personas, plantas y formas geométricas que solo se distinguen desde el aire.
Hay que remontarse hasta 1547 para encontrar referencias claras de estos dibujos. Fue el conquistador español Pedro Cieza de León el primero que mencionó la existencia de «señales» en el desierto, aunque creyó que eran marcas de caminos antiguos.
Hubo que esperar hasta 1941, cuando el estadounidense Paul Kosok sobrevoló las pampas y reconoció su verdadera forma y significado astronómico, bautizándolas como un gran calendario. La tecnología ha permitido descubrir que el desierto escondía muchas más figuras de las que conocíamos.
De hecho, más recientemente, la inteligencia artificial ha analizado miles de imágenes aéreas y ha localizado cientos de geoglifos que habían pasado desapercibidos durante casi 2.000 años. Lo que sabemos desde hace décadas es que las Líneas de Nazca son geoglifos, dibujos realizados directamente sobre el terreno. Sus creadores retiraron la capa superior de piedras oscuras para dejar al descubierto el suelo más claro que había debajo.

La inteligencia artificial encuentra figuras nuevas
En 2024, un equipo de la Universidad de Yamagata, en Japón, colaboró con IBM Research para utilizar inteligencia artificial en la búsqueda de nuevos geoglifos. El sistema analizó más de 600 kilómetros cuadrados de fotografías aéreas con una resolución de unos diez centímetros. Su misión era localizar pequeñas diferencias de color, sombras y formas que pudieran indicar la presencia de líneas antiguas.
En solo seis meses, el proyecto identificó y documentó 303 geoglifos figurativos desconocidos. La cifra casi duplicó el número de figuras conocidas hasta entonces. Entre las nuevas representaciones hay animales, cabezas humanas, personas, llamas, orcas, monos, aves y escenas que parecen mostrar interacciones entre seres humanos y animales.

Pero la inteligencia artificial no confirmó los descubrimientos por sí sola. El algoritmo señaló zonas prometedoras y los arqueólogos tuvieron que acudir al desierto para comprobar cada candidato mediante trabajo de campo y drones.
El problema es que muchas figuras están casi borradas. El viento, la erosión y el paso de los siglos han debilitado los trazos hasta hacerlos prácticamente invisibles desde una fotografía convencional. El sistema fue entrenado con imágenes de geoglifos ya conocidos. Aprendió a reconocer patrones asociados a estas figuras: líneas rectas, curvas poco naturales, contrastes del terreno y agrupaciones de piedras que no suelen aparecer de forma aleatoria.
Las Líneas de Nazca en pleno 2026
Es curioso, porque pese al paso del tiempo, hay muchos misterios en torno a las Líneas de Nazca, sobre todo acerca de qué civilización hizo realmente las figuras y con qué motivo. Posiblemente la hipótesis más controvertida, pero amada por muchos, fue propuesta por Erich von Däniken en su famoso libro de 1968, Chariots of the Gods (Recuerdos del futuro).

El escritor suizo propuso que fueron antiguos astronautas, siendo las líneas pistas de aterrizaje para naves alienígenas. La teoría, por más improbable que parezca, tiende a echar por tierra la imaginación y las capacidades de las civilizaciones que nos precedieron, a las que teorías como las de Däniken les presuponen carentes de habilidad para llevar a cabo tal empresa. De hecho, se ha demostrado cómo se pueden realizar los geoglifos con palos, cuerdas y cálculos básicos.











