Siempre que miramos al cielo nos surge la misma duda de si estamos solos en el universo. El ser humano lleva décadas rastreando el espacio en busca de planetas similares al nuestro y, la verdad, no es que haya uno solo, sino 3.
Hablamos de grandes masas que se encuentran, como la Tierra, a la distancia justa de su estrella para albergar agua líquida y tener un tamaño similar que garantice una gravedad soportable.
Son lo que se denominan como exoplanetas, y hay varios que ya han sido confirmados por agencias como la NASA. De entre todos ellos, estos tres mundos son los que más se acercan a nuestro hogar
Kepler-186f: el primero en ser descubierto
Fue un auténtico hito astronómico cuando el telescopio espacial Kepler lo descubrió en 2014. Es el primer planeta de tamaño casi idéntico al de la Tierra hallado dentro de la zona habitable de su estrella.

Está situado a unos 500 años luz de nosotros en la constelación del Cisne. Su diámetro es solo un 10% mayor que el terrestre, lo que indica una composición rocosa casi con total certeza.
Su única gran diferencia radica en su estrella, que es una enana roja más fría que nuestro Sol. Esto provoca que el mediodía en Kepler-186f se parezca bastante al atardecer de un día nublado aquí en la Tierra.
Proxima Centauri b: el vecino de al lado
Si buscamos realismo a la hora de pensar en futuras misiones, este es el candidato ideal según la NASA. Orbita la estrella más cercana a nuestro sistema solar, a poco más de cuatro años luz de distancia.

Tiene una masa equivalente a 1,3 veces la de la Tierra y se encuentra en la zona donde el agua podría fluir libremente por su superficie. Es lo más cerca que estaremos jamás de un gemelo planetario.
El gran inconveniente que estudian los científicos son las fulguraciones de su estrella. Al ser una enana roja muy activa, el planeta recibe dosis de radiación ultravioleta que podrían haber desgastado su atmósfera.
Kepler-452b: el primo mayor de nuestro Sol
A menudo bautizado como Tierra 2.0, este exoplaneta tiene una particularidad única respecto a los demás. Orbita una estrella de tipo G, es decir, un sol prácticamente calcado al nuestro en temperatura y brillo.

Se encuentra a 1.400 años luz de distancia y tarda 385 días en dar una vuelta completa a su estrella. Su año dura casi lo mismo que el nuestro, algo extremadamente raro entre los hallazgos actuales.
Es un 60% más grande que la Tierra, por lo que su gravedad sería mayor y su superficie probablemente más volcánica. Aun así, es muy parecido a nuestro planeta y su evolución histórica tiene mucho que ver con la Tierra.
¿Es factible una misión en ellos?
La búsqueda de una segunda Tierra está lejos de terminar, pero llegar a uno de ellos es, hoy por hoy, prácticamente imposible.
En la actualidad ni siquiera hemos llegado (de forma humana, no a través de sondas) a Marte ni a ningún otro planeta de nuestro sistema solar, como para llegar a estos exoplanetas tan lejanos.
De momento, son los telescopios modernos como el James Webb quienes analizan hoy las atmósferas de estos mundos lejanos para detectar rastros de gases que confirmen si, además de parecidos, son habitables.










