Parece un argumento sacado directamente de una película de ciencia ficción, pero es una realidad comprobada: los astronautas que viven en la Estación Espacial Internacional regresan a la Tierra siendo más jóvenes. Pero no te creas que el espacio es la fuente de la eterna juventud. No hablamos de años, ni de meses, ni de días. Ni siquiera de horas o minutos.
Lo que sí es una realidad tangible es que los que vuelven del espacio a la Tierra, con unos milisegundos más jóvenes que si se hubieran quedado aquí. Y este fenómeno se explica con las reglas fundamentales del universo.
Explicando el envejecimiento de los astronautas
Para entenderlo sin complicadas fórmulas matemáticas, debemos acudir a Albert Einstein, lo cual ya, de entrada, son palabras mayores. El físico descubrió que el tiempo no es algo rígido ni igual para todos, algo de la que ya se ha hablado en numerosas películas de ciencia ficción. La realidad es que el tiempo es elástico y se estira o se encoge dependiendo de dos factores principales: la velocidad a la que te mueves y la fuerza de la gravedad que experimentas.

Y esto, en el espacio, es muy diferente.
La velocidad
Según la teoría de la relatividad, cuanto más rápido se mueve un objeto a través del espacio, más despacio transcurre el tiempo para él en comparación con alguien que está quieto. La Estación Espacial viaja a unos 27.500 kilómetros por hora. A esa velocidad, el «reloj» de los astronautas late un poco más lento que el nuestro.
La gravedad
Einstein también demostró que la gravedad curva el tiempo. En la superficie de la Tierra, la gravedad es más fuerte que en la órbita donde están los astronautas. Una gravedad mayor hace que el tiempo pase más lento. Por tanto, desde este punto de vista, nosotros envejecemos más despacio que ellos porque estamos más cerca del centro del planeta.
La realidad de la eterna juventud
Si nos ceñimos al caso de los astronautas de la EEI, el efecto de la velocidad es más potente que el de la gravedad. Al moverse tan sumamente rápido, su tiempo se frena lo suficiente como para compensar la menor gravedad del espacio. El resultado es que, tras un año en órbita, han envejecido aproximadamente 0,010 segundos menos que nosotros.

Seguro que, al llegar a este punto, piensas que esto es una chorrada, pero es mucho más importante de lo que crees. No a nivel del cuerpo humano, pero sí de la tecnología espacial. Piensa en todos esos satélites que orbitan nuestro planeta a diferentes distancias y velocidades. Si sus relojes internos no se ajustaran constantemente teniendo en cuenta estas diferencias de tiempo, el mapa de tu móvil fallaría por varios kilómetros en un solo día.
En misiones futuras a Marte, donde los viajes durarán años y las velocidades serán mayores, esta diferencia será más evidente. Los exploradores espaciales se convertirán, técnicamente, en viajeros del tiempo que regresan a una Tierra que ha avanzado un poco más rápido que sus propios cuerpos
No es que sea como en Interestellar, pero por ahí van los tiros.










