La humanidad es el único ser vivo conocido en el Universo capaz de hacer gestas como la de poner a varios miembros de su propia especie lejos de su planeta, pero también el único que ha empezado a buscar secretos más allá de su sistema planetario. De hecho, gracias a las diferentes sondas y satélites se han podido obtener más datos de la Tierra, pero lo que más llama la atención es la capacidad de encontrar más detalles de lo que ocurre en la lejanía.
Parte de este trabajo le corresponde a la sonda Voyager 1, una de las que más lejos ha viajado en el Universo y que va camino de convertirse en una de las más importantes de la historia por ser la que más va a tardar en enviar mensajes a la Tierra.
Contactar con la Voyager 1 será cuestión de 24 horas
En muchas ocasiones hemos hablado de lo importante que es la distancia para las comunicaciones. Estamos acostumbrados a que hablar con una persona es cuestión de un momento, sobre todo en el cara a cara en el que el sonido basta para hablar con otra persona, pero en ocasiones las señales de luz son mucho más rápidas de lo que pensamos. Tanto es así que incluso desde la Tierra se podría mandar información al espacio con señales de luz si fuera el caso.
Ahora bien, las señales que se utilizan para que los datos de allá donde esté a la Tierra tienen que viajar muchos miles de kilómetros y eso al final también se nota cuando hablamos de mejoras en lo que a conocimiento del Universo se refiere. Puede que no lo sepas, pero los datos que reciben los diferentes puestos científicos y de investigación del mundo tardan bastante en recibir los datos que les ofrece la sonda y dentro de poco nos acercaremos a un hito cósmico sin igual.

Concretamente, estamos hablando de que a finales del año que viene se convertirá en la nave espacial que más lejos ha viajado por el Universo. Para que te hagas una idea, estará tan lejos que una señal de radio tarda nada menos que 24 horas en llegar a su destino de un punto a otro, y eso es mucho tiempo. Tanto que las señales pueden tardar hasta una semana en culminar con una investigación concreta, algo que no pasa en otros sitios como es el caso de Marte, donde la comunicación se puede retrasar hasta cuatro minutos o incluso los 52 minutos que sería el de Júpiter.
La comunicación entre las sondas también se hace más largo
Otro elemento importantísimo en este sentido tiene que ver con su hermana gemela, la Voyager 2 con la que mantiene comunicación pero esta se mantiene a una distancia de la Tierra de 19,5 horas luz. Esto quiere decir que aunque la distancia es larga, también se encuentra lejos, pero seguramente se tarda mucho menos en confirmar su posición y datos que su hermana lanzada en 1977.











