Como bien decía la serie creada por Chris Carter, Expediente X, ‘la verdad está ahí fuera’. Lo que pasa, es que ahí fuera, hay cientos de verdades diferentes, y encontrar la que es 100% real, a veces cuesta. Por eso, a veces es oportuno señala cuánto hay de cierto y cuánto hay de mito en la ultra famosísima Área 51, la base militar donde, supuestamente, se esconden extraterrestres.
Sí, la realidad es que el Área 51 existe, pero no tiene nada que ver con los relatos de platillos caídos o criaturas de otros planetas escondidas en hangares secretos. Es un lugar real, situado en mitad del desierto de Nevada, que siempre ha estado rodeado de un secretismo extremo dado lo remoto de su ubicación y las muchas alertas que prohíben el acceso a la zona. Esas medidas de seguridad, el silencio que rodea a la base y las muchas décadas de pruebas militares clasificadas, terminó alimentando una mitología que poco tiene que ver con la realidad.
¿Qué es el Área 51?
La base nació en 1955 para probar el avión espía U-2, un proyecto que necesitaba un entorno aislado, lejos de cualquier mirada curiosa, motivo por el que se escogió tan remota ubicación. Lo que pasaba es que el vehículo volaba tan alto y reflejaba tanta luz (y tantos militares desconocían de su existencia) que muchos pilotos comerciales lo confundieron con “algo” imposible de identificar. Aquellos avistamientos fueron aumentando y, como nadie podía explicar qué estaba pasando, la historia se descontroló.

El gobierno tampoco podía admitir que estaba utilizando tecnología diseñada para infiltrarse sobre territorio soviético, así que el misterio continuó creciendo y, con cada nuevo prototipo volvió a repetirse el mismo patrón: vuelos nocturnos, aparatos de formas poco convencionales y un silencio absoluto hacia el exterior. Con ese caldo de cultivo, la palabra “ovni” era inevitable.
La leyenda terminó de explotar en los ochenta, cuando Robert Lazar aseguró haber trabajado allí con naves extraterrestres. Con el tiempo se demostró que no era cierto, pero su historia ya se había incrustado en la cultura popular. A partir de ese momento, para muchos, el Área 51 quedó unida para siempre a visitantes de otros mundos y a la cultura popular.
La realidad es menos interesante
No el ovni de Roswell, ni pruebas ultra secretas con tecnología alienígena ni anda de nada. La explicación real de lo que sucede en el Área 51 es bastante menos fantástica. Toda esa zona forma parte de un complejo de pruebas gigantesco donde se ensayan tecnologías que requieren máxima discreción. Su perímetro supera las miles de hectáreas y cuenta con sensores enterrados, vigilancia permanente y avisos claros de que la fuerza letal está autorizada. No porque haya extraterrestres que esconder, sino porque allí se trabaja con prototipos que no pueden filtrarse bajo ningún concepto.
Hoy la base sigue activa y allí trabajan miles de personas. La mayoría trabaja en proyectos que, por motivos obvios, no pueden hacerse públicos, algo que al ,ismo tiempo que mantiene viva la mitología de esta base militar.










