Las películas de ciencia ficción nos han dejado momentos de innovación tecnológica que nos han hecho soñar. Hemos visto androides por la calle, el uso del láser como arma, pero lo que muchos han soñado por tener es la capacidad de teletransportarnos de un sitio a otro físicamente. Pero la gran pregunta de todas es si con la tecnología actual o futura podremos ver esto algún día.
El problema es que estamos muy lejos de llegar al nivel que hemos visto en el cine, pero eso no significa que no haya ningún tipo de avance al respecto. De hecho, es posible pasar elementos de una estación emisora a una receptora, pero no es como crees en realidad.
Sí, la teleportación cuántica es posible
Seguro que has visto en películas de ciencia ficción eso de que una persona estaba colocada en un círculo y de repente se ha materializado en otro completamente distinto. Eso es lo que se llama teletransportación, un proceso por el que una persona es capaz de moverse al instante entre un sitio y otro. Esto sería posible si tenemos en cuenta una hipótesis que data desde nada menos que 1935, en la que intervinieron Albert Einstein, Boris Podolsky y Nathan Rosen.

Hablamos de lo que llamaron la paradoja EPR, la cual se traduce en que, según las leyes de la física cuántica, es posible obtener dos partículas y separarlas en el espacio sin que ninguna pierda sus propiedades. Esto suena fantástico y realmente sienta las bases de lo que estamos hablando, pero las teorías posteriores son mucho más interesantes, ya que no hablan de la emisión de la materia, sino de una copia de la materia.
Esto es lo que se conoce como entrelazamiento cuántico, que tardó 30 años en aparecer de las manos de Stewart Bell. En su experimento, a modo de resumen, lo que se transfiere es información, no materia, de tal forma que se podía hacer una copia en un receptor de información que lo que hace es copiar el estado del emisor sin mover sus propiedades de sitio.
El principio de la causalidad lo niega
Te hemos prometido dos explicaciones cuando se trata de Teletransportanción cuántica y ahora toca la parte del no. Seguro que habrás pensado que, si la teoría tiene tantos años, ¿cómo es posible que a día de hoy no haya ningún avance para mover a una persona de un lado a otro? Y todo esto se resume en un principio que desde los tiempos de Einstein ha quedado como la referencia de la inviolabilidad.

No hablamos de otro que no sea el principio de la causalidad. En términos generales, esta dice que la información no puede ir más rápido que la luz, algo que el físico catalogó de ‘espeluznante’. Por lo tanto, sí que es posible enviar algo de un lugar a otro sin que haya un enlace común, pero el uso de esta tecnología está aún muy lejos de mandar a una persona de un sitio a otro físicamente sin que pierda un brazo o sufra algún tipo de malformación durante la transferencia.
¿Para qué se usa entonces la teletransportación cuántica?
Como puedes ver, es prácticamente imposible movernos en el espacio como en las películas. Al menos de momento, porque la teletransportación cuántica y el entrelazamiento cuántico sí que tienen aplicaciones en la vida real. De hecho, hay estudios en los que se han transferido fotones, átomos e incluso partículas más grandes a mucha distancia con esta tecnología, una que se utiliza en astrofísica que destaca por el envío de fotones desde la Tierra al satélite Micius a 1.400 km de distancia.
Y por si te lo preguntas, lo que se consigue con esto es enviar información de un sitio a otro en lo que se conoce como qubit, que pueden mandar datos de un sitio a otro hasta un máximo de la velocidad de la luz. Eso sí, como te comentábamos antes, hay una regla importante y es que haya una partícula en los dos sitios, por lo que primero se transmiten pares de bits tradicionales.
Sin duda se trata de un tema que tal vez en el futuro tenga más actualizaciones con las que aportar novedades más allá de la transferencia de datos en el espacio y, ojalá, sea materia.











