Todo el mundo da por sentado que Internet llega a nuestras casas gracias a la gran cantidad de antenas que se distribuyen por toda la geografía no solo de nuestro país, sino también del resto del mundo. Sin embargo, esta conexión necesita enlazar no solo el ordenador que tienes en tu casa, sino poner físicamente en contacto otros servidores remotos con el resto de dispositivos que solicitan información. Para eso se necesitan cables submarinos que son los que llevan toda esa información por mucho que tarde.
El problema es que de todos los kilómetros que recorren estos cables nos podemos encontrar situaciones en las que hay quienes buscan por todos los medios afianzar una guerra para bloquear información entre países o incluso robarla si fuera necesario. Sea como sea, hay un conflicto encubierto del que no todo el mundo tiene constancia.
La conexión más fiable también tiene problemas
Como sabrás, conectarse a internet por cable es mucho más fiable que la conexión inalámbrica. No solo por un tema de estabilidad, sino también por capacidad de la línea que permita darte más datos y rapidez en tus sesiones. Puede que esto lo metes en tu día a día, pero la realidad es que detrás de este proceso que para ti puede ser algo trivial a lo que nos hemos acostumbrado la realidad es que hay un proceso de conexión entre servidores que se realiza mediante kilómetros y kilómetros de cable y es que al fin y al cabo estas conexiones entre servidores ubicados en diferentes países solamente se puede realizar de una manera fiable mediante el hardware y es aquí donde entran en juego todos los cables submarinos que hay funcionando bajo el mar.
Para muchos esto es una locura, pero la realidad es que son grandes tubos de muy alta resistencia que no solamente son capaces de asegurar el funcionamiento de estos cables bajo el agua, sino que también aguantan las altas presiones a las que están expuestos de manera continua. Sin embargo, estos tampoco están previstos de contramedidas físicas, las cuales están pensadas para evitar todo tipo de sabotajes.
Esto es un problema que afecta directamente a todas y cada una de las empresas que operan en el mundo transfiriendo datos de sus servidores remotos hasta sus centrales, pero también podemos encontrar todo tipo de fallos que afectan a todos y que dan a entender que hay un conflicto por no solo por su funcionamiento sino también por su contenido:
Sin estos cables no hay Internet
Pues si, el tráfico de la red más grande se realiza por estos cables, por lo que no te debe extrañar que un fallo en estos aparatos suponga una caída parcial o total no solo de los servicios que utilizas, también en lo que supone al tráfico que hay. Y es que si se logra romper una parte de estos cables submarinos no es de extrañar que los costes de reparación no sean grandes para cualquier empresa, también que sus usuarios reciban las malas noticias de que el servicio se ha caído.

Problemas a todos los niveles
No podemos decir otra cosa en un mundo que depende cada vez más de Internet. Sin ella es cierto que volveríamos a la situación de hace al menos 30 o 40 años, y eso se notaría y mucho. Estamos hablando de que la inmediatez para recibir información se acabaría tal y como la conocemos, volviendo a usar los métodos de los que se dependieron durante el apagón. ¿Recuerdas ese momento? pues lo mismo pasaría con tu dinero, ya que no podrías hacer ningún tipo de transacción en comercios locales a menos que tuvieras efectivo.
Por supuesto, esto también podría ser un problema a nivel político, ya que las comunicaciones entre partidos o incluso con las personas y representantes ubicados en otros países tardarían más en recibir información de parte de sus centrales.
Los datos serían más vulnerables
Estamos hablando de una guerra por la prevalencia de los cables submarinos, los cuales pueden ser atacados de forma intencionada por submarinos o incluso buzos que se dediquen a romper estos elementos. Por ese motivo hablábamos antes de sabotaje, ya que muchos los rompen a propósito para evitar la transferencia de datos, mientras otros intentan conectarse a ellos con métodos muy sofisticados para obtener los datos que circulan por ellos.
Y esto por no hablar de la inyección de malware, por lo que hablamos de una guerra híbrida donde el hardware y el software son claves.










