Cuidar de un portátil, sea del formato que sea, pasa, sobre todo, por prestar atención a su punto más delicado: la batería. Es habitual dejar el equipo enchufado todo el tiempo, sin preocuparse de si está al 100% durante horas. Sin embargo, esa costumbre termina pasando factura.
Todos pensamos que lo mejor para nuestros quipos es mantener la batería al 100%, pero no es cierto. Es más, dejar la batería completamente cargada de forma constante, es decir, enchufada a la corriente, genera un desgaste silencioso provocado por el calor y el voltaje elevado, algo que acelera su deterioro mucho antes de lo esperado.
¿Y qué pasa cuando hacemos esto? Pues que, no en años, sino en pocos meses, vas a tener menos autonomía y una experiencia de uso más limitada. Por eso, si quieres alargar la vida útil del equipo sin complicarte, lo más efectivo es activar el conocido modo de conservación de energía.
Cómo se limita el porcentaje de batería en Windows
La realidad es que, no sabemos por qué, pero Windows no tiene una función para optimizar la celda de los portátiles de esta forma. Por eso han sido marcas como Lenovo quienes han buscado una solución alternativa en forma de sus propios programas de gestión, como es el caso de Lenovo Vantage, una aplicación que suele venir instalada de serie en muchos modelos actuales, especialmente en gamas como IdeaPad, Legion o Yoga.

Y, si no aparece en tu equipo, no te preocupes, ya basta con descargarla desde la tienda oficial de Microsoft accediendo desde este enlace.
Limita el porcentaje con Lenovo Vantage
Cuando abres Lenovo Vantage, el proceso no tiene demasiada complicación, aunque hay que saber dónde tocar. Sigue estos pasos:
- Abre el menú del programa.
- Encontrarás un apartado dedicado a la configuración del hardware.
- Dentro de él, entra en la sección de energía.
- Ahí verás apartados como el estado de la batería, su capacidad o los ciclos de carga.
- Busca la opción llamada modo de conservación.
- Actívala

Al encenderla, el portátil deja de cargar la batería al máximo y establece un límite que suele rondar el 80% en los modelos más recientes, aunque en equipos antiguos puede quedarse algo por debajo. A partir de ese momento, el cargador dejará de centrarse en llenar la batería, provocando el mencionado calor del que hemos hablado antes, y pasa a alimentar directamente los componentes del portátil. Así se evita ese ciclo constante en el que la batería baja ligeramente del 100% y vuelve a cargarse, algo que, aunque apenas se percibe, desgasta las celdas con el tiempo
Si sueles trabajar siempre cerca de un enchufe, este modo es perfecto para el día a día. Pero si sabes que vas a pasar varias horas fuera, lo recomendable es desactivarlo temporalmente para cargar la batería al completo y que te dure más, es decir, que no te deje colgado a mitad de la jornada.
Luego, cuando vuelvas a la rutina habitual, puedes volver a activarlo sin problema siguiendo los pasos que hemos dado antes, pero a la inversa.











