Seguro que te ha pasado más de una vez. Dejas el móvil en la mesa con la batería al 100%, no lo tocas en toda la tarde y, al cogerlo de nuevo, te encuentras con un bajón inexplicable. No es que la batería de tu teléfono esté muriendo o que el dispositivo tenga un defecto de fábrica. Lo que ocurre es que hay un grupo de aplicaciones que ‘beben’ demasiada energía aunque no se usen.
Hablamos de un tipo de apps que consumen batería de forma silenciosa incluso cuando la pantalla está completamente apagada. Por fortuna, sabemos cuáles son y cómo puedes actuar ante ellas.
El problema de las apps en segundo plano
El gran problema actual de nuestros móviles no es un fallo como tal, sino la forma que tiene Android de trabajar. No hablamos del consumo de las apps cuando las tienes abiertas en primer plano, sino la enorme cantidad de tareas que ejecutan en segundo plano. Los sistemas operativos modernos intentan controlar estos excesos, pero hay servicios que logran saltarse las restricciones (por necesidad o por desconocimiento del usuario) para mantenerse siempre conectadas, actualizadas y listas para cuando decidas abrirlas.
Apps de mensajería y redes
Las redes sociales y las aplicaciones de mensajería son las principales responsables de este consumo constante, sobre todo las aplicaciones de Meta. Aquí tenemos a Facebook, Instagram y WhatsApp que realizan conexiones permanentes a sus servidores. Buscan nuevas publicaciones, precargan vídeos por si entras a la app y actualizan tu feed de manera constante para que no sufras esperas a la hora de usarlas.

Respecto a las aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp o Telegram, hablamos de apps que necesitan estar operativas al cien por cien para entregarte los mensajes en el mismo segundo en que te los envían. De nada sirve tener una app de comunicación y que el mensaje te llegue una hora después de que el emisor lo haya enviado. Cada notificación tiene que llegar en el preciso instante que se envíe, y eso implica la activación del procesador, un gasto de red y, por consiguiente, un bocado a la autonomía diaria de tu terminal.
Apps de ubicación
Otras de las sospechosas habituales las encontramos en las herramientas que hacen un uso intensivo de la geolocalización. Google Maps, plataformas de entrega a domicilio como Uber Eats o servicios de transporte privado como Cabify solicitan de manera recurrente tu ubicación exacta mediante el GPS del móvil. Por eso, aunque bloquees el dispositivo, muchas de ellas continúan rastreando tus movimientos en segundo plano para ofrecerte alertas locales o guardar tu historial de viajes.

Navegadores
Tampoco podemos olvidarnos de los navegadores web como Google Chrome. Si eres de los que acumula decenas de pestañas abiertas que nunca llega a cerrar, debes saber que muchas de esas webs continúan ejecutando procesos invisibles, recargando banners publicitarios y devorando recursos sin que te des cuenta.
Por suerte, recuperar el control de la autonomía de tu smartphone no requiere de grandes conocimientos técnicos. Dentro del apartado de batería, en los ajustes del smartphone, puedes ver qué porcentaje exacto ha consumido cada aplicación mientras no la estabas utilizando directamente. De esta forma, es sencillo desactivar la opción de actualización en segundo plano o restringir sus permisos de ubicación para que únicamente funcione cuando la tengas abierta en la pantalla.











