El formato físico está agonizando y con él, los soportes que permitían leer sus discos. Primero fueron los VHS y sus reproductores. Ahora es muy complicado ver un vídeo VHS en una casa moderna, salvo que se use para ver o recuperar viejas glorias, generalmente en manos de coleccionistas y nostálgicos varios.
Lo mismo está ocurriendo con la era del CD y DVD, ya en su ocaso. Los portátiles de hoy no integran lector de DVD y es raro ver un reproductor de DVD en las casas. Los desarrolladores apuestan por el formato digital, como hemos visto recientemente con el GTA VI y la decisión de Sony de abandonar el formato palpable.
Llegados a este punto, es normal preguntarse hasta qué punto puede merecer la pena contar con un lector de CD/DVD externo aunque no lo usemos en el día a día.
Tener un lector de CD/DVD en 2026
Puede que estemos viviendo una transición hacia la desaparición definitiva del formato físico. Aún no lo sabemos con certeza, pero la realidad es que leer nuestros viejos discos se hace cada vez más complicado.
La inquietud que muchos usuarios tienen es normal. Muchas veces se echa de menos ese lector de CD/DVD, sobre todo en esas generaciones que ya llevamos unos cuantos años delante de un PC. Si lo miramos desde un punto de vista práctico, tiene sentido contar con un lector externo, mientras que para otras es un dispositivo absolutamente olvidado.

Recuperar software
Como digo, los que llevamos unos cuantos años delante de un PC (un servidor desde el 95 con su primer ordenador), hemos asistido al nacimiento y caída de infinidad de software. Creedme que buena parte de ese software está totalmente desaparecido. Ni Internet Archive ni el eMule son software en forma de aplicaciones o algunos juegos que han quedado anclados en el tiempo dentro de un CD.
La manera de recuperar ese software es acudir a nuestros viejos CDs y bucear por ellos con un lector externo de CD/DVD. Es una especie de arqueología de la nueva era, ya que muchos de esos CDs, posiblemente, no estén ni etiquetados. Es algo parecido a cuando se rescatan viejos anuncios de la TV por el simple hecho de que alguien rebuscó en sus VHS y los capturó para recuperarlos y mostrarlos al mundo.

Música, vídeos familiares…
Los CDs han estado en pleno funcionamiento durante más o menos 15 años. Eso significa que bodas, bautizos y comuniones están metidas en CDs de todo tipo. Siempre creímos que el formato sería casi eterno y que ahí estaba todo bien almacenado. La realidad es que es fácil perder esos recuerdos si no los rescatamos.
A esto hay que sumar otro tema, como es el de la obsolescencia del formato. Muchos expertos llevan años avisando de que tanto el CD como el DVD acabarán fallando. La pérdida de información es algo inevitable, aunque no sepamos exactamente cuándo va a ocurrir. Puede que incluso vayas ahora mismo a intentar leer un viejo CD y no puedas. Esa es otra gran razón para prevenir y contar con un lector.

Almacenar contenidos
Cuando hablamos de guardar archivos, pensamos en servicios en la nube, en nuestro propio ordenador, un disco duro externo o un pendrive (también cada vez más en desuso). Pero no podemos olvidar que los CD, como los DVD, son excelentes formatos de almacenamiento. Lo fueron durante años y lo siguen siendo. Quizá no para los archivos más importantes, pero sí para liberar espacio llegado el momento.

Muchas personas aún tienen tarrinas sin usar de CDs y DVDs vírgenes, a los que todavía puede dárseles un buen uso. En este caso, una vez más se necesitará el correspondiente lector/grabador. La respuesta a la gran pregunta depende de si todas estas circunstancias o alguna de ellas encaja con tu situación. Si es así, busca un reproductor de CD/DVD porque, al menos ahora mismo, es un producto asequible.











