Pese a que durante los últimos años han existido diferentes alternativas que nos permiten guardar todos nuestros archivos, fotos y vídeos, las tarjetas microSD siguen siendo una opción muy interesante. No obstante, entender su funcionamiento es clave para evitar problemas innecesarios.
Cuando queremos almacenar nuestras fotografías, vídeos o cualquier tipo de archivo, tenemos una gran cantidad de posibilidades ante nosotros a las cuales podemos acudir. La más habitual es optar por los discos duros externos o por el propio almacenamiento de nuestro dispositivo. Sin embargo, en ambos casos debemos tener en cuenta el tamaño y el peso de estos equipos. Algo que puede ser muy importante cuando queremos llevarlos con nosotros de viaje o de excursión y tener todos nuestros archivos a mano.
Por su parte, las tarjetas microSD siguen siendo una opción a tener en cuenta para todos aquellos que quieren almacenar sus fotografías y tenerlas siempre disponibles en un dispositivo de apenas unos pocos gramos de peso y unas dimensiones muy reducidas. Sin embargo, es importante tener en cuenta que conocer cómo funcionan puede ser determinante para evitar perder la información en el momento más inesperado.

¿Puede fallar tu tarjeta?
En contra de la creencia general, las tarjetas microSD pueden fallar en cualquier momento. Pese a que los fabricantes se esfuerzan en asegurar su durabilidad, son un elemento tecnológico y, como tal, están expuestos a cualquier incidencia o problema de funcionamiento que puede provocar que perdamos la información que tenemos guardada. Este es el motivo por el que es importante tener siempre una segunda copia de seguridad que nos permita evitar este tipo de situaciones.
Aunque es imposible anticipar cuándo va a fallar una tarjeta de memoria, la realidad es que, si estamos atentos, podemos detectar diferentes señales de alarma que ayudan a prevenirlo. Concretamente, encontramos dos aspectos que deberían llamar nuestra atención:
- El principal riesgo aparece cuando notamos una ralentización exagerada en la transferencia de archivos. Esto suele indicar que alguna celda de memoria está fallando y que, al intentar registrar la información, el sistema experimenta errores que hacen que el proceso sea mucho más lento de lo normal.
- Una segunda señal de alarma puede ser cuando solo podemos acceder al contenido de la tarjeta para leer los archivos, pero no podemos moverlos al ordenador o viceversa. Esto suele significar que la tarjeta está en modo lectura, un sistema de protección que activan los fabricantes cuando detectan que el dispositivo ha llegado al final de su vida útil. De este modo, se evita que se pierda información.
La importancia de los ciclos
Al igual que las baterías, las tarjetas de memoria funcionan a través de un sistema de ciclos de escritura y borrado que determinan su vida útil. Cada celda de una tarjeta de memoria tiene un límite físico que nos permite conocer cuántas veces puede ser escrita y borrada antes de dejar de funcionar.
Normalmente, una tarjeta de memoria puede soportar más de 5.000 ciclos completos. Sin embargo, esta cifra no está garantizada y puede variar en función de la marca de la tarjeta, el tipo de memoria y del contenido que estemos almacenando. Además, dos tarjetas iguales no tienen por qué comportarse del mismo modo en dispositivos diferentes, por lo que pueden existir pequeñas variaciones en su rendimiento y durabilidad. Aspectos como la temperatura o la humedad, por ejemplo, pueden jugarnos una mala pasada.
Lo que te recomendamos es que, cuando detectes señales como las que hemos mencionado previamente, extraigas la tarjeta y hagas una copia de seguridad cuanto antes para garantizar la seguridad de tus archivos.











