El avance de la tecnología nos está permitiendo, poco a poco, desvelar alguno de los grandes misterios del universo. Un gran paso fue el lanzamiento del Hubble en 1990, que nos mostró imágenes jamás vistas de los confines del Sistema Solar. Como decimos, la tecnología avanza y el Hubble ha sido superado por el James Webb, lanzado en 2021.
Poner grandes telescopios en órbita nos permite mirar mucho más allá de lo que podemos hacerlo en Tierra. El siguiente gran paso está a punto de darse, ya que la NASA va a lanzar uno de sus proyectos más ambiciosos de los últimos años. Hablamos del telescopio espacial Nancy Grace Roman, que despegará este domingo 30 de agosto a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX desde Florida.
El telescopio Nancy Grace y su campo de visión gigante
El objetivo de este nuevo ingenio de la tecnología espacial es observar enormes zonas del cielo con una precisión extraordinaria para responder a algunas de las mayores preguntas de la astronomía. Entre ellas, qué es la materia oscura, por qué el universo se expande cada vez más rápido y cuántos planetas existen fuera del sistema solar.

Su “magia” está en un espejo principal de 2,4 metros que puede observar una porción del cielo unas 100 veces mayor que el Hubble en una sola imagen. Su instrumento principal, llamado Wide Field Instrument, cuenta con 300 megapíxeles y captará luz infrarroja. Gracias a ello podrá atravesar zonas de polvo cósmico y detectar objetos demasiado lejanos o débiles para otros telescopios.
La NASA estima que podrá explorar el cielo hasta 1.000 veces más rápido que Hubble sin perder resolución. Tras el lanzamiento, viajará al punto de Lagrange L2, situado a unos 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta. Allí también opera el telescopio James Webb.
¿Qué es la materia oscura?
Hay algo que inquieta a los científicos desde hace muchos años. Las galaxias interactúan de una manera que no explica si no hay más materia en el universo. Pero esa materia no la vemos, no ha sido detectada; es lo que llamamos materia oscura.

Es casi imposible de detectar porque no emite ni refleja luz, y todavía no sabemos de qué está compuesta. El telescopio buscará sus huellas mediante un fenómeno llamado lente gravitacional débil. La gravedad de los grandes objetos del universo curva el espacio y desvía ligeramente la luz de las galaxias que están detrás.
Al medir esas pequeñas distorsiones en cientos de millones de galaxias, Roman podrá elaborar un mapa de cómo se distribuye la materia en el universo. Eso ayudará a los científicos a comprender cómo se formaron las estructuras cósmicas y a poner a prueba las teorías actuales sobre la gravedad.
También investigará la energía oscura.
El universo no solo se expande, sino que lo hace cada vez más rápido. La explicación más aceptada para esa aceleración es la energía oscura, una fuerza desconocida que también nos trae de cabeza desde hace años. Roman estudiará supernovas, explosiones de estrellas que pueden utilizarse para calcular distancias cósmicas. Como algunas alcanzan un brillo predecible, permiten medir cuánto se ha expandido el universo a lo largo del tiempo.

Por si fuese poco, Roman también será una máquina de buscar planetas. La NASA espera que observe 100 millones de estrellas durante cientos de días y descubra alrededor de 2.500 exoplanetas mediante microlentes gravitacionales. Recordemos que hasta 1996, la existencia de planetas fuera de nuestro Sistema Solar era teórica, hasta que pudimos observarlo directamente. Desde entonces hemos descubierto miles y miles de exoplanetas, algunos incluso parecidos a la Tierra en su composición y distancia a su estrella.
Un lanzamiento muy esperado
La misión tiene una duración principal prevista de cinco años, aunque la NASA espera que pueda seguir operativa durante al menos una década. Todos sus datos científicos serán públicos una vez procesados, por lo que investigadores de todo el mundo podrán utilizarlos para desarrollar nuevos estudios.
Este lanzamiento tan importante está previsto para las 7:26 de la mañana en la costa este de Estados Unidos, las 13:26 horas en la España peninsular. La retransmisión de la NASA comenzará poco más de una hora antes.











