La creencia popular es que los dispositivos electrónicos están completamente apagados cuando pulsamos el botón de “off”. Y sumado a ello, se tiende a creer que el consumo eléctrico es cero a partir de ese momento. Nada más lejos de la realidad…
No importa si hablamos de una televisión, una cafetera o una consola de videojuegos. Apagar el dispositivo y ver un pilotito rojo no es sinónimo de que no siga consumiendo energía. De hecho, a este consumo se le suele llamar consumo fantasma. Vamos a ver en qué consiste y por qué motivo sigue consumiendo electricidad.
Apagar no es cortar la corriente
Lo normal cuando apagamos la tele, un aire acondicionado o una consola es darle con el mando y listo. Veamos, no un pilotito rojo; en la mayor parte de los casos, lo que hace el aparato es entrar en un modo de bajo consumo. La fuente de alimentación sigue convirtiendo parte de la corriente del enchufe en el pequeño voltaje que necesitan ciertos componentes internos.

Tiene todo el sentido, si pensamos que una televisión se puede encender con el mando. Si no fuera así, es decir, si no recibiera nada de corriente, no podría hacerse, como ocurre cuando está desenchufada. Para escuchar esa señal infrarroja, el receptor debe seguir activo, y eso, aunque sea poco, requiere energía.
Lo mismo ocurre con una consola, aunque este caso es más peculiar. Las consolas de videojuegos de hoy ofrecen varios modos de apagado, que consumen más o menos. Sobre todo porque pueden necesitar descargar actualizaciones durante la noche porque mantiene una conexión de red.
El consumo de los cargadores
Hay que tener en cuenta también que los cargadores pueden gastar electricidad aunque no estén cargando nada. Dentro llevan una fuente de alimentación que transforma la corriente alterna del enchufe en corriente continua para el móvil, la tablet o los auriculares. Cuando no hay un dispositivo conectado, el gasto suele ser muy bajo en modelos modernos, pero no siempre es cero. Por eso muchas regletas integran un botón de encendido y apagado, que directamente puede cortar la corriente.

No todo el consumo es igual
No hay una cifra general para el consumo fantasma o en espera. No es lo mismo una radio con un LED que puede necesitar una cantidad mínima que una televisión conectada a internet, una consola preparada para actualizarse.
La conexión permanente a WiFi o Ethernet, las pantallas de información, los puertos USB con carga, las luces decorativas y los asistentes de voz elevan ese consumo. También importa la edad del aparato. Los productos modernos vendidos en la Unión Europea están sujetos a límites de ecodiseño para reducir el gasto en apagado, espera y espera conectada.
Como referencia, muchos equipos en modo apagado no deberían superar 0,5 vatios, con un límite de 0,3 vatios previsto tras la siguiente fase de aplicación. Eso no significa que todos los dispositivos de casa gasten solo medio vatio. Las reglas varían según el tipo de aparato y las funciones que debe mantener disponibles.

¿Se puede eliminar ese gasto?
En muchos casos no es necesario apagar completamente. Hay aparatos que necesitan seguir conectados, como el router, un frigorífico, una alarma, una cámara de seguridad o dispositivos médicos. Puede merecer la pena cuando revisamos otros dispositivos que nunca usamos y están conectados o que no tiene sentido que consuman por la noche.
Si tenemos una regla donde están conectadas la tele, una barra de sonido, un altavoz inteligente y la consola, puede merecer la pena apagarla por la noche. Al hacerlo, cortamos el consumo de todos. También se pueden desenchufar todos los cargadores que no usemos, sobre todo si son viejos o los notamos calientes sin estar cargando nada.
Dicho todo lo anterior, también conviene dejar claro que el consumo fantasma no va a duplicar tu factura, pero explica por qué un hogar sigue gastando electricidad incluso cuando parece que todo está apagado.











